Grace Nehmad

miércoles, 17 de junio de 2020

Buber y Levinas

Buber y Levinas

Los nadies son más bajos, sin nombre, son números, hacen artesanía y no arte, cancioncillas y no canciones. La violencia está asociada a la perpetuación de un sistema de dominación. ¿Qué es el otro en este esquema? A ello buscan responder Levinas y Buber, ¿cuál su punto de encuentro y tensión entre estos autores?

Sus filosofías son de encuentro y diálogo. Ambos tratan de descubrir el sentido del ser humano.

Destacan tres elementos medulares en sus propuestas:

1-La religión judía. Para Buber el enfoque  es misticismo-existencial y en Levinas es un enfoque mesiánico-ortodoxo.

2-Buber habla de reciprocidad, Levinas habla de asimetría y exterioridad.

Buber escribe con metáforas, Levinas es racionalista en su interpretación de la Torá.

Buber critica la dialéctica de Hegel, traduce el Tanaj. Levinas está de acuerdo en dicha crítica y para recurrir al texto bíblico sí toma elementos de Buber y reconoce su influencia.

3-El otro, la Shoa los marca y más a Levinas que a Buber. Buber migra a Palestina y está inmerso en los inicios de Israel y Levinas se queda en Francia y su esposa e hija casi mueren de no ser resguardadas en un monasterio.

Ambos autores entonces como tercer elemento llaman al reconocimiento del otro, al dialogo y a la responsabilidad. Proponen una visión esperanzadora y el establecimiento de una nueva civilización. Visión judía dotada de un cara a cara levinasianoque para Buber sería el encuentro tú-yo.

La visión antropológica buberiana plantea a una objetivación de la realidad, la persona es objeto y esa es la crisis del sistema moderno, porque el hombre ha sido llevado a la categoría de objeto. El mundo que ha creado el hombre se ha tornado en su contra.

         En la técnica, en la plusvalía y en los intereses egoístas que prevalecen  sobre la comunidad como es el caso del fascismo, el ser interior del otro se pierde. Buber propone el diálogo. La existencia nos dice, se da de diferentes maneras, en la existencia con experiencia se puede poseer y manipular pero no debe hacerse con intereses egoístas. En el yo-tú, el dialogo es con llamado de respuesta y responsabilidad, el hombre no es individuo, es relación. Entonces en un primer nivel de relación en el yo-tú se da en el hombre con relación a la naturaleza. En un segundo nivel se da la vida del hombre con los hombres en aceptación y reconocimiento. En el tercer nivel, se da la relación con los elementos que se escapan a la razón y a la objetivación, el tú es voz muda en este caso. La relación tú-yo puede elevarse a un tercer nivel en amor al prójimo. En un abrazo trato de aproximar al tú dejando de lado al yo narcicista y se convierte en un yo atento al diálogo. Se abre y permite el diálogo.

         En Levinas,  con su filosofía hace una crítica al siglo veinte que dice que elimina los valores sensibles y nos enfrentamos a una existencia con culto a las libertades pero sin mediación del otro y es libertad aparente lo que conseguimos. En cho siglo, se considera al ser humano como un proletario incapaz de enfrentar la vida. El ser es ególatra y vive para la muerte. Ha vivido en autonomía falaz que no me permite reconocer al otro.

         En la huella del otro, Levinas explica que Ulises quiere poder y gloria, sale para sí y Abraham sale desde el desierto y escapa, sale de sí para su pueblo, abierto a relaciones y para el otro. La epifanía del rostro es huella y me permite salir al infinito con responsabilidad por el otro. Es alteridad. Salgo de mí a lo totalmente extraño que me responsabiliza y abre a recibir y atender al extranjero. Por eso hablamos en Levinas de exterioridad.

         Vamos a ver ahora los puntos de inflexión entre ellos. Levinas dice que Buber no atiende en su diálogo al otro. Buber le dice que no ha comprendido esa relación y diálogo. Gracias en hebreo quiere decir reciprocidad sostiene Buber y en ello se basa su filosofía. Levinas le critica que no atiende a lo particular y Buber dice que cuando todos estén bien alimentados y vestidos se verá el verdadero camino ético.

         Son dos profetas del siglo veinte y los dos buscan una nueva civilización que responda con ciertos matices particulares para aproximar al otro.

         Me encantan sus propuestas y veo las evasiones en las cuales podemos caer en ambas. Sostengo que es muy bueno combinarlas y checar desde cada perspectiva que no nos estemos evadiendo. Desde la levinasiana, podemos caer en una relación de superioridad asimétrica que no reconozca realmente al otro. Desde un lugar de superioridad te hago el favor de ayudarte… también podemos desatendernos por supuestamente atender al otro. En Buber podemos evadirnos en un intercambio de favores que no reconozca realmente al otro o esperando a que todos estemos vestidos y alimentados, perder el camino, esperar sentados. No creo que sea posible ayudar sensiblemente al otro sin un dialogo interior intenso. Pero en el diálogo que propone Buber, pienso que la motivación central debe ser asistir al otro y no caer en el beneficio e intereses personales. Por otro lado, por qué no aceptar la posibilidad de elevarte con el otro si ello no fue lo que motivó el encuentro es válido y deseable, pues Levinas no permite que el yo tenga ninguna retribución del intercambio con el otro y sí me parece algo extremista.

         Pienso que debemos tejer fino y encontrar partes de estas propuestas en los encuentros con todo otro y en todos los niveles que propone Buber para lograr la nueva civilización soñada.

Nueva civilización con todos los niveles de relación, centrados en el otro, en su llamado y responsabilidad. Dos grandes profetas que debemos escuchar al actuar en este mundo en amor al prójimo.


martes, 16 de junio de 2020

Lo sagrado en Levinas es escuchar más allá incluso de lo que te dicen

Quisiera aquí hacer una reflexión sobre este tema. Podemos interpretar los tiempos de crisis como nuestros tiempos y cómo podemos ayudarnos a través de las enseñanzas que nos dejó Levinas, de su pensamiento filosófico. Creo que Levinas tiene mucho que aportarnos e iluminarnos para enfrentar los tiempos de crisis que estamos viviendo. La crisis que él vivió en su tiempo es el origen mismo de sus aportaciones, detonador de sus reflexiones y hallazgos.

La crisis para Levinas y su respuesta

Para Levinas la crisis vivida en su existencia fue la shoah y la respuesta que da es regresar a la filosofía primera que es la ética y enfocarse en la escucha, en el otro, en atender a su llamado como misión existencial.

Lo sagrado y la solución para hacerse más santo no es alejarse a una cabaña como propone Heidegger (su maestro del cual se separa y en general la filosofía antes de Levinas se centraba sólo en el ser como pregunta de investigación), o a una cueva a la mitad de la nada como proponen los monjes en el camino oriental. Se trata de buscar a Dios en el rostro del otro que nos interpela y la elevación espiritual vendrá de darse al otro en humildad, en amor, en ese dar que emane de nuestro centro, en un ejercicio cotidiano que lo consiga de manera natural, ya incluso más allá del código Halájico ético que desde el judaísmo así lo estipula. Y es que en un ejercicio cotidiano el cuestionamiento de la acción de dar debería desaparecer. Levinas nos diría, incluso en esos casos, el tercero debe juzgar nuestros actos para comprobar su derrotero positivo. ¿Cómo podemos realmente lograr escuchar al otro? Creo que lo que nos pasa hoy en día es que bajo la falsa ilusión del acuerdo proponemos una solución compartida de manera dialéctica que nos lleve a una síntesis. Pero Levinas no está de acuerdo con la dialéctica Hegeliana. Levinas nos diría que en realidad no estamos escuchando, que buscamos convencer y someter y no ayudar. En una falsa idea de dar y compartir, le ofrecemos al otro que se adapte a nuestras condiciones y pretendemos escucharlo desde nuestra mirada egocéntrica, tal como si sus palabras fueran las nuestras. No funciona de esta manera la filosofía que propone Levinas. Escuchar es olvidar las exigencias materiales del cuerpo tales como el deseo que se convierte sólo en deseo de asistir al llamado del otro y tratar de ayudarlo de la mejor manera. Creo que hoy en día en general justificamos las actitudes egoístas juzgando a la filosofía levinasiana como asceta e imposible de realizarse, como utópica. Si escucháramos, no veríamos ese ceder como un sacrificio, sino como una oportunidad de dar que nos elevará.

La oportunidad real es la de salirnos de nuestro letargo y escuchar. La crisis de la shoah nos sacude y el cotidiano actual contiene diversas crisis que no queremos escuchar; ¿cómo escuchar? Si en cada acto que hacemos pensáramos más en el otro que en nosotros serían muy diferentes los resultados y seríamos santos, ¡nos elevaríamos todos! Pero en lugar de eso, estamos buscando el supuesto acuerdo que nos beneficie más que al otro ciertamente y contándole los sacrificios que hacemos por él en una lista oculta que nos hace creernos dadivosos.
Desafortunadamente, nada hemos comprendido a Levinas en la práctica y nos escudamos en verlo como inaplicable a nuestras vidas o argumentando que su filosofía utópica es producto de una tragedia como lo fue la de la shoah.

Las tragedias y el caos actuales están a la vista, nada queremos escuchar. 

Escucho tus colores

Lo sagrado sería escuchar profundamente lo que pasa, aceptarnos imperfectos y aceptar la angustia propia de la existencia sin por eso huirle ni dejar de enfrentarla. Levinas dice que no queremos aguantar la angustia de sabernos incompletos ni enfrentar la entrelínea que dice mucho y sugiere de diferentes maneras en un grito ahogado pide ayuda sin decirlo directamente.

En tiempos de crisis lo sagrado para Levinas entonces no se encuentra en un retiro espiritual, sino en la mirada del otro que nos aproxima a Dios y nos lleva a la acción. Escuchar a Levinas nos ayudaría a actuar más y mejor para ayudar a todo rostro que se acerca a nosotros.

lunes, 15 de junio de 2020

Reflexiones sobre Spinoza

Baruj Spinoza

Nació en 1632 en Ámsterdam, se forma en la biblia y la práctica religiosa de su familia de origen judío y portugués. A los 24 años fue excomulgado por sus opiniones sobre Dios y el alma y la religión. Aislado, se hace pulidor de lentes para sostenerse. Está marcado por la pobreza y la soledad. Su pensamiento parte de Dios. Los filósofos mediocres empezaron por las cosas, nos dice. Descartes empezó por el yo, yo empiezo por Dios. Era admirador de Descartes y quiere recomenzar la filosofía por Dios y no como los escolásticos por lo sensible. Dios es la sustancia que consta de infinitos atributos. Sustancia es lo que existe en sí. Para Aristoteles es como el sujeto del que se predican cosas como el hombre que tiene cierta autonomía. En Spinoza la sustancia es totalmente autónoma y eso sólo es Dios porque el hombre depende de Dios. Dios es causa de sí mismo, existe necesariamente y su esencia implica su existencia. No necesita de causas externas.

            Los atributos de Dios son la misma sustancia expresada de modo determinado. Sólo conocemos el pensamiento y la extensión. Esta extensión se concibe por el intelecto sin divisibilidad. Dios es causa necesaria en la naturaleza y es necesidad libre de coacción, no tiene libertad de albedrío. Dios obra por su naturaleza y no por fines. Lo divino es como una secuencia, se siguen las cosas de su naturaleza, Dios es interior, todo está en Dios y expresa su esencia en cada uno de nosotros. Dios es causa inmanente. Todo está en Dios y Dios está en todo. Sustancia, atributos y modos; es lo real. El alma es manifestación de Dios según el atributo del pensamiento. El cuerpo es manifestación de Dios según el atributo de la extensión. Los modos son manifestaciones suyas. El hombre es la unión de estos dos atributos de Dios y no es sustancia ni unión de dos sustancias como en Descartes.

            El modo es lo que existe en la sustancia que es Dios. El mundo es los modos y nosotros también. La filosofía rompre con la religión y con Descartes la fe ya no explica el mundo, es la razón. Spinoza lo cuestiona como aquí vemos. La dicotomía cuerpo y alma debe ser resuelta y buscar la felicidad es lo que quiere Spinoza.

            Su filosofía busca la liberación del hombre desde la tristeza hacia la felicidad. Define la imaginación, la razón y la intuición. La imaginación no se equivoca pero es incompleta. Sus ideas son vagas y confusas. Por la razón llegamos a causas y efectos. La intuición es de deducción interna y concreta. La potencia lleva a la acción, al movimiento. Para Spinoza no hay dualismo cuerpo y alma y la libertad depende del entendimiento y no se da por voluntad. El determinismo en Spinosa es muy fuerte pero el libre albedrío está en el entendimiento.

Nada le dice a Spinoza ni nuestra modernidad ni un pasado bíblico pues como descendiente de marranos sólo sobrevive quizás un tal Moshé. En cambio yo, en el techo de mi casa bien podría ver una zarza ardiente y provengo de judíos tradicionalistas. Es muy compleja la existencia y muy atractivas las diferencias en cada humano, unicidad por compartir.

            En política es precursor de Rousseau. Su visión es holística. Su sistema puede ser visto como liberador, tolerante y antirreligioso. Su doctrina se extiende hasta el presente. Muere de tuberculosis. Spinoza viene de marranos con identidad oculta, tiene esa carga y siendo marrano lo echan de su comunidad. Lo excomulgan y aún no había escrito nada.

            Su idea de una totalidad siempre en expansión, es infinito. Para Spinoza lo que hay es infinito y al revés de lo que nosotros lo entendemos. Si Dios quiere, tú no existirías. Es como una pila última y está en todo, prendido. Dios está en todos lados en presencia. Dios es todo, incluidos nosotros.

            Sí resulta agobiante el determinismo de Spinoza y su historia de doble marranismo me sorprende(por sus antepasados y después por ser excomulgado él). Al mismo tiempo, lejos de ser ateo es totalmente creyente, pero desde un lugar no religioso. Con su historia, podía haberse volcado a la religión para dar sentido a su vida, pero busca en la filosofía laica y sin embargo, cargada de Dios. ¿Entonces qué? ¿libre albedrío es entender que lo que te va a pasar te va a pasar? ¿Regresamos al oráculo de los dioses? ¿A Edipo rey? Y después quizás, un Hegel retoma esta idea totalizadora pero la lleva a una historia lineal que es más fuerte que nosotros. ¿Es Spinoza su embrión? Y al mismo tiempo, la fe queda fuera del escenario. El yo de Descartes, también, pero hay un libre albedrío que es entender. Me agobia su determinismo y al mismo, hay demasiado que no comprendemos en la existencia y fuera de nuestro control y es verdad que entender ayuda mucho, pero no puedo dejar de sentirme socia divina en colaboración con Su creación y responsable de mis actos que influyen en mi entorno y provocan cambios. Siento cuando una persona con su energía está en un salón o no está, ello cambia los resultados de lo que en ese salón se dé, y puedo pensar que ya estaba escrito por Dios. Pienso que igual y sí, mayoritariamente, pero en ese casi, cada uno puede cambiar al mundo con sus decisiones y acciones.

 

 

 

 

La naturaleza divina me determina en su totalidad,
per quizás un poquito influyo en mi destino y en el de otros.
Me siento resposable y socia divina.

domingo, 14 de junio de 2020

Me gustó inspirarme en la filosofía de San Agustín


San Agustin de Hipona

Vive en el norte África, en lo qu es Argelia en el año 354 D.C.

En una Roma en decadencia reinterpreta a Platón. Su método funda la vida religiosa cristiana con su supremacía de la fe y la interiorización. San Agustín estuvo  en medios paganos antes de hacer su voto y tuvo pareja y un hijo que murió a los veinte años, perteneció a la secta de los maniqueos. Con la influencia de su madre cambio de orientación hacia la fe católica. Pudo permanecer casto desde 386 y en 387 fue bautizado. Él ya quería una vida de monje y en una misa con una revelación a través de un niño decidió ordenarse y ser obispo. Escribió para transmitir sus conocimientos. Refutó sus conocimientos contra herejes y creía en la gracia en la salvación y el libre albedrío. Meditaba y escribía sobre Dios. En su libro muy famoso Ciudad de Dios refuta que el cristianismo sea responsable de la caída de Roma. Habla de una ciudad terrenal que excluye a Dios por el ego y una cuidad espiritual que excluye al ego. Muere en 430. Fue uno de los grandes colaboradores de la Iglesia y transformó su vida hacia la castidad. 


¿Y qué sería interiorizar para un Chagall, y para mí?

Para San Agustín sólo existe un ser, el Uno que es Dios y crea al mundo. Escribe de forma autobiográfica y dice que el deseo de felicidad lo lleva a estudiar filosofía. Le gustaba la diversión y dijo, “Dios mío, concédeme la castidad pero espera un poco”.

Dice que el ser humano entiende para creer y cree para entender. Valora la razón y la fe. Es fundamental para hacer filosofía, dice, pero la fe va por encima de la razón. Cree en la colaboración fe-razón, razón-fe  en su método y debemos creer y entender para tener fe. Para él interiorismo es la verdad, la verdad está dentro. Critica a los escépticos. No se puede ser y no ser a la vez eso es una certeza y Dios es la primera verdad del alma. Para él, el conocimiento está en el alma como en Platón. El tema del mal le preocupó. Pensaba que el mal no es realidad positiva, es privación de bien y no mal. Se le conoce a esto como optimismo metafísico agustiniano. Le preocupaba Dios y lo buscó dentro. Destacó tres certezas fundamentales, existo, vivo y conozco. El conocimiento es superior a las otras dos. La verdad en mí es inmutable y no está sometida al tiempo. La verdad dentro superior a mí es Dios. Es muy platónico pero en lugar del mundo de las ideas como Platón habla de Dios.

            Su vida y pensamiento me parecen inspiradores. Más ahora que nos domina una tendencia infame hacia el pesimismo por la pandemia. Me encantan su estudio en filosofía, su sinceridad e humildad, su simpleza y claridad, que diga que la filosofía es felicidad, que haya caminado hacia la castidad habiendo experimentado la diversión y los placeres mundanos. Empatizo en especial con su interiorización y valoración de la certeza interior pues creo que nos hace mucha falta. Estamos volcados hacia el exterior y nos precupa demasiado el qué dirán y ahora en un mundo especialmente caótico y superficial, ello se torna peor.

            Leer sus ideas me alegró el día y saber que tenemos grandes ejemplos de iluminados en todas las religiones, seres que con alegría e humildad ayudan y trascienden y que desafortunadamente olvidamos escuchar sus voces en nuestra vida práctica. También inspira en cuanto a que se puede cambiar de forma de vida y mejorar a cada paso, sin importar los pasos anteriores. También me da fe el que escuchó a su madre pues como madre espero poder influir positivamente en el camino de mi hijo, dotándolo de valores y como hija, espero poder escuchar siempre con atención y respeto los consejos de mi madre.




Buscar en el mar interior y ayudar a otros desde ahí.

viernes, 12 de junio de 2020

Àreas de trabajo y superación



Esta semana tuve mucho trabajo y muchas emociones encontradas. Me cuesta mucho trabajo manejar las máscaras humanas, la falta de claridad que busca someter y dominar, no decir la verdad. Se trata de diferentes formas de distorsionar. Lo tenemos en los medios de comunicación y redes sociales a todo lo que da. Pero voy avanzando y aclarando paso a paso. También aprendiendo a expresar lo que siento con más claridad y a actuar siguiendo mis llamados interiores pero con más paciencia, meditándolo todo en calma y con gran fe. En especial necesito trabajar en discernimiento y paciencia en espera y acción más clara y reflexionada y en escuchar más a todo otro y a sus mensajes hablados y no hablados para asistirlo.


La luz me llama,
Debo llegar a ella
uniendo todos mis colores,
todas mis partes, mi recorrido,
la que vine a ser para ayudar a otros.

ביחד

אמא שלי חשבה שאני לא בעולם, אבל אני צרכתי זמן לעבוד קשה. אני מנסה לעבוד מהר מאוד אבל העולם לא ברור והאנשים מדבריםקשקושים, אף פעם האמת. זה מה שהיה יותר קשה לי כי אני לאמבינה למה אם הם חמודים מאוד, הם לא רוצים לדבר ישר אתהאמת. איפה האור של הפנים שלנו? אבל יש לי אמונה ואני יודעתשביחד יכולם להכנס עולום חדש, עולם אמת.
עולם אמת,
עולם חדש.
אני יודעת שהדלת
פתוח כדי להכנס ביחד.

jueves, 11 de junio de 2020

Retos, avances y limitaciones humanas desde la ilustración


La ilustración 

El siglo de las luces se llamó a este siglo de gran apertura y liberación y se tuvo gran fe en la razón como una luz resolvería todos los problemas humanos. El iluminismo de alguna manera lo inicia Descartescomo embrión, con su famoso pienso y luego existo. Es una reacción al absolutismo europeo con el monopolio del poder en la iglesia católica en lo comercial y censura de ideas peligrosas. En Francia tomó el mayor auge . Se trataba de despedirse del feudalismo y entrar en el capitalismo entre otras luchas sociales y ocasionó la propagación de las ideas de los iluministas con la revolución francesa. Se eliminaron el feudalismo y absolutismo. Es un movimiento que resalta a la razón por encima de la fe y de la religión. Era el instrumento más importante para alcanzar el conocimiento. Rechazaba la herencia de  la edad media vista como la edad de las tinieblas aunque ello no es completamente cierto. Abogaban por la limitación de los privilegios del clero y de la iglesia. La ciencia se usó para cuestionar las doctrinas religiosas. En el plano económico se instauró el liberalismo. Con Adam Smith se defiende que la fuente de riqueza es el trabajo y no la tierra, defendió el libre comercio sin intervención del Estado. El poder del rey debía ser limitado por un consejo y constitución. Los súbditos del rey deberían tener más derechos y ser tratados de forma igualitaria. Todos deben pagar impuestos y minorías como los judíos debían ser reconocidos como ciudadanos plenos. La iglesia debía salir de la política social y política y se da la secularización. Sus representantes principales son John Locke, padre de la ilustración por hablar del entendimiento humano, a Voltaire quien criticó al clero, Montesquieu quien habló de la división tripartita de poderes, Rousseau es el defensor de la pequeña burguesía y de un contrato social que ejecute la voluntad del pueblo y Adam Smith con el liberalismo económico. Hubo un gran aporte a la ciencia, valores de tolerancia e igualdad entran en acción y el peso de los grandes filósofos dejan sentir su influencia.



Pintura de Charles Gabriel Lemonnier que representa la lectura de una tragedia de Voltaire, por entonces en el exilio, El huérfano de China (1755), en el salón literario de madame Geoffrinen la calle Saint-Honoré de París. 

La enciclopedia guarda todas estas ideas y las impulsa en todo Europa. Se da la revolución industrial 1780-1840 con Inglaterra a la cabeza en este caso. Estos cambios intensos prometían con gran fe una solución completa para toda la población. Hoy sabemos que no se logra incluir a toda la población y el proletariado es dominado por la burguesía. Baja la mortalidad infantil y mejora la calidad de vida. La burguesía desplaza a la aristocracia. Pero Carl Marx critica al capitalismo y a la explotación. Obras como “la cadena” nos confrontan con dicho abuso y explotación. Ya vendrán la defensa de los derechos humanos y el limitar la edad y horario de trabajo, su paga justa. Afortunadamente, las liberaciones y aumento en derechos humanos siguen mejorando y dando grandes beneficios a la población en su conjunto y a nuevos sectores que antes estaban desposeídos de ellos como es el caso de las mujeres. El desarrollo crece en todos los planos, los inventos tecnológicos y en medicina elevan la calidad de vida. Sin embargo, las mejoras no resuelven el problema humano por completo y persisten el deseo de dominación, la competencia, la muerte y la enfermedad, la angustia e insatisfacción humanas, todo tipo de violencias y marginaciones e inclusive el aprovechar las maquinas para matar en serie como aconteció en la shoa. Si el hombre es bueno por naturaleza como planteaba Rousseau y la sociedad lo corrompe, ¿cómo podemos regresar un paso antes de la corrupción? Levinas nos diría, escuchemos al rostro que nos interpela en sensibilidad, vinimos a asistirlo.

        Su llamado me parece es recuperar un corazón olvidado que aunque después el romanticismo exalta las emociones, me parece que se pierde en su falta de objetivo y dirección. Como propuse en mi libro El Extranjero que se basa en la profundización y actualización de las ideas levinaseanas, pienso que debemos escuchar y asistir al otro en sensibilidad, uniendo corazón y razón, con dirección, y no olvidar mantener un cerco de respeto para no invadir los espacios del otro y no caer en la promiscuidad de la violencia.

        Es verdad, no me he topado con un hombre malo, ¿qué nos hace degenerar nuestras conductas positivas? Debemos tejer más fino y analizar las consecuencias de nuestros actos, ampliar nuestra visión pues seguramente nos autocensuramos principalmente por miedo. El centro puesto en la calidad de vida, en detener la destrucción del planeta y el coronavirus y en la ayuda y no en la competencia prometen redimirnos.

        Me llaman mucho la atención el distanciamiento humano obligado y la reclusión, ¿consecuencia forzada de nuestra falta de límites y de respeto hacia todo otro?

        Debemos cambiar, ¿Por adónde podemos hacerlo desde hoy? Se ve que tenemos que reflexionar y seguir investigando, en discernimiento, con fe y trabajo.



La ética que nos falta es carencia
también de estética y de conseguir
vivir en sensibilidad uniendo 
corazón y razón al servicio del otro.

miércoles, 10 de junio de 2020

Breve reflexión motivada en mi libro El Extranjero disponible en amazon



Los límites de lo bello y el extranjero, dos polos: estética y ética.





Tessumi Kudo contaminació y cultivo nueva ecología 1972 MoMa


        Wittgenstein establece la relación entre ética y estética, entre la moral y la belleza o la percepción de la esencia de lo bello. En la antigüedad estaban unidos lo bueno y lo bello y se separan estas áreas en la modernidad. Podríamos pensar que nos alejamos así de lo esencial, sin embargo, no en todos los casos, y la mayor libertad actual nos permite encontrarnos con una diversidad alentadora en la cual existe una posibilidad con la cual comulgo. Se trata de una definición distinta de lo bello en la cual como la Sara bíblica que decían que era muy bella, se puede hablar de belleza de acuerdo con las cualidades humanas que dan nuevo brillo a nuestro rostro. Así, una bella persona sería aquella que hace del extranjero un hermano, que al acogerlo en su casa le da su calor y lo hace sentir humano, un igual. En este sentido, la belleza física es sinónimo de belleza interior y calidad humana.

            Es real que cuando alguien se porta bonito contigo lo ves más bello y, por el contrario, si alguien no te da sostén y te agrede, comienzas a verlo más feo. En efecto, de qué se trata la belleza sino de un juicio de valor, de un acuerdo general de patrones comunitarios que lo más probable es que estén relacionados con grupos de poder y dominación. La Biblia entonces, con la historia de Sara, nos da otra visión. Ahí podemos recuperar la espiritualidad de la belleza y la posibilidad de actuar en un camino ético y así volvernos más bellos por dentro y por fuera. Debemos tener presente el aspecto de la reserva de la que hablábamos en el capítulo anterior. Sin distancia sana entre humanos se llega a la promiscuidad y desde ese lugar no existe belleza posible. También dice la Torá en Mishpatim, ¿si no podemos relacionarnos primero con un código ético de leyes cómo estaremos preparados para recibir la belleza de la Torá? ¿Cómo podemos aproximar la nube de la revelación si no somos capaces de convivir?


Relacionarnos desde la reserva y el respeto nos prepara para una existencia estética en la cual podemos perfeccionar nuestras cualidades humanas positivas de servicio a todo otro en términos levinasianos. Aquí surge otra perspectiva interesante en la cual se introduce la dimensión estética hacia las acciones humanas. Los actos estéticos pueden ser aquellos que perfeccionan nuestras virtudes al servicio del otro. Mi perspectiva no es ascética porque esta virtud tiene reserva. No se trata de arrastrarse y hacerse daño para atender a otro. Aquí todos deben sentirse bien y ello embellece toda existencia. Como humanos podemos escoger la promiscuidad o la sana y grata proximidad en la cual compartimos y nos apoyamos unos a otros en libertad, dignidad y belleza.

Desde el punto de vista Bíblico, en la sección de la Tora de Éxodo 25:1 al 27:19, en lo que corresponde a Truma, se combina lo bello y lo bueno o virtuoso para construir el primer templo móvil para el desierto en donde estarían guardadas las tablas de la ley. La decoración para este templo es precisa y todo el pueblo debe embellecerlo y contribuir para su construcción.

            Dentro de estas líneas se encuentra la idea de contribuir y crear de manera individual y colectiva una belleza espiritual que se apreciará o tendrá su paralelo en la belleza del templo portátil o Mishkán.

            Asimismo, Derrida propone que la ética en la filosofía no sólo trata de la búsqueda de valores, sino de la deconstrucción, término que él trabaja profundamente y populariza bajo su propia interpretación del mismo (Poché, p. 94, 2007). Para él la búsqueda de la verdad está en la deconstrucción y de ahí busca un mesianismo que toma en cuenta la imposibilidad de la traducción de las lenguas, estaríamos hablando me parece de la belleza no traducible en su particularidad. Lo bello, entonces, es para cada cultura distinto y no traducible. Pero Derrida habla de que sólo lo imposible puede pasar (Poché, p.108, 2007). En el evento se resume en nuestros términos la posibilidad imposible de lo bello en una acepción espiritual universal que borra toda diferencia. En la deconstrucción que propone Derrida se puede lograr ir más allá de Babel y de un egoísmo que separa, para lograr la unión de lo bello y lo bueno al servicio de todo otro, en una relación imposible que se torna posible a través de acuerdos válidos de convivencia.

“La pregunta lacerante de lo bello y lo bueno recorre la historia de la filosofía, y la hace dar una vuelta trágica en el siglo XX, en donde regresa para preguntarse cómo puede ser que nada, o casi nada en la cultura haya sido apto para prever la fuerza de las tinieblas, de la crueldad y del odio que cayó en la tierra en donde la belleza había marcado los mismos lugares. ¿Cómo se puede explicar que la emoción frente a lo bello resentida por aquellos que en Europa participan de lejos, y a veces de cerca, en la edificación de los carniceros de la muerte, los haya dejado de mármol frente a los rostros agobiados? ¿De esta manera, anclada en la obra de Levinas, la belleza nos aparecería entonces sin mensaje, pasiva, muda y solitaria?”, estas son las preguntas que busca contestar David Gritz, profesor investigador (quien muere víctima de un ataque terrorista en la Universidad Hebrea de Jerusalén, después de haber inmigrado a Israel) en su obra sobre lo bello en Levinas (Poché, contraportada, 2007).

¿Cuándo se separa del arte de la iglesia lo que antes no era más que decoración subordinada a la palabra? (Poché, p.101, 2007). Es decir, belleza impuesta en cierto senido a belleza individualizada. Pienso que hoy, en la posibilidad de escoger entre opciones en un mercado libre y abierto, podemos sintetizar en un acuerdo de lo bello que se iguala a lo bueno y culmina así en un proceso interior y exterior que puede unir a lo bello y lo bueno, a la ética y la estética para alcanzar un mundo más elevado espiritualmente para la humanidad.

            Podemos tomar la idea de un cerco de luz ético que guíe toda estética, sabiendo que ética y estética se aproximan, pero no son nunca iguales y cuidando que el residuo permanezca dentro del paraguas ético. Ese residuo puede representar manifestaciones materiales de convivencia existencial que descuiden la ética y en donde debe entrar un tercero a hacer justicia. Al hablar del cerco, también podemos hablar de “masejet abot” en donde se recomienda una barda de protección para cuidar lo propio, las leyes, la Torá, o es esta separación que conservó el pintor Chagall ya que no se mezcló con los movimientos exteriores de vanguardia. Ese cerco sería reserva necesaria para la convivencia cordial, en dónde puede darse el respeto al otro.  Se cierra muy bien aquí toda nuestra reflexión y nos da efectivamente ciertas luces que me parecen relevantes para promover buenas relaciones con todo otro desde la escucha levinasiana, pero cuidando otros aspectos dentro de esa línea que marca Levinas con la ayuda de los autores y reflexiones de este trabajo, queriendo aproximar lo más posible ética y estética, lo bueno y lo bello, pero conscientes del reto y en un chequeo terrenal constante con la ayuda de un tercero para no invadir cercos e individualidades que al sentirse violentadas respondan con violencia exponencial y nos lleven a no responder por nuestros hermanos en el sentido bíblico.

            En un mundo globalizado de extranjeros, donde el Mismo deviene Otro rápidamente, es necesario irnos más profundo, más adentro, recuperar los vínculos interiores humanitarios, escuchar y actuar desde una raíz interior, espiritual en cuya expresión ya está contenida la ética.
Quise aquí compartirles brevemente mis conclusiones de El Extranjero, investigación que pueden encontrar en amazon. Comencé por eso con esa imagen del artista Kudo que tansmite unaestética decaída en nuestra modernidad y de acuerdo a lo visto aquí también una ética. Recuperando nuestra escucha y sensibilidad, podemos retornar a una vida ética y estética y seguramente libre de enfermedades como la pandemia que hoy vivimos pues hemos perdido todo cerco de respeto y las distancias obligadas nos exigen retornar a él de manera obligada. Esperemos lograr regresar a nuestra esencia libres de enfermedades y en escucha para redimir nuestras relaciones humanas en amor.


En el espacio de colores
profundos me mira, ojos de un rostro
que es extranjero, que soy yo misma
y regreso a mi jardín cercado para
compartirme desde su infinito



martes, 9 de junio de 2020

Por un rostro social incluyente




El rostro social incluyente

El Rostro para ir de lo micro a lo macro

La conjunción de corrientes en Levinas en la cual destacan la filosofía de tradición griega y la rama judía, talmúdica, que le dan un toque muy especial a su filosofía del otro sostenida en una conceptualización que se centra en un enfoque ético y en el ahora, para responder en el presente al llamado del otro. Pero para llegar a ese presente y dotarlo de sustento y significado profundizamos aquí en la memoria histórica del pueblo judío y como ejemplo de lo universal. Dicha memoria me mueve hacia el otro porque comprendo mi vulnerabilidad ya que yo mismo fui extranjero en la tierra de Egipto y me proyecto así hacia un futuro con nuevas estructuras, incluyente que no deje población al margen. Ahora, queremos regresar al rostro en Levinas, en este juego micro-macro porque el rostro para Levinas es uno y somos todos y principalmente es lo que me llama a la justicia social. Para Levinas el rostro del otro no es objeto de un pensamiento, un objeto capturable de una verdad que se concibe como si fuera una simple adecuación. El otro no es un simple objeto estático. El otro se impone con su alteridad, me mira y me mira una vez más alejándose de la idea que tengo de él en la mente, dice Lévinas: “nosotros llamamos rostro al modo en el cual se presenta el otro, que supera la idea del otro en mi” (Levinas, 1987 p.208). El rostro me abre el infinito y me aproxima a Dios pues no es apresable, se me escapa. No consigo representar a Dios tal cual y sólo consigo aproximarme a      Él a través de una piel que me invita a traspasarla.
Este mundo no consiste en asumir, ante mi mirada, la figura de un tema, el mostrarse como un conjunto de cualidades que forman una imagen. El rostro del otro destruye a cada momento y sobrepasa la imagen plástica que deja en mí. Una imagen, como en una foto, vive siempre en un contexto. En cambio, a través de los ojos de otros, sin saber su color penetro su infinito. El rostro del otro tiene significado por sí, se impone más allá del contexto físico y social: “el rostro es significación y significación sin contexto” (Levinas, 1974).
La edad corresponde al rostro y carcome a la carne, avanza, va más allá de la fenomenología. Paso a paso, se ve en los autorretratos de Rembrandt como su rostro se va yendo y en sus últimos autorretratos parece ya ni estar presente. Un rostro al envejecer va desapareciendo, pero también uno joven se escapa, va como a contracorriente de la fenomenología. En los retratos egipcios parece que vemos su espíritu, su eternidad. Se fueron y parece que los estamos viendo vivir. Estamos en la presencia y no en la representación. El retrato es con la intención de embellecer, se trata de un perfil en majestad y el autorretrato en cambio, es espejo, como instrumento al infinito, es solitario. Artaud dice que el hombre espera siempre su verdadero rostro. Cara a Cara el espejo no me refleja mi verdadero rostro, me pone frente al abismo y me confisca mi imagen (Pelluchon, 2020).


Autorretrato Rembrandt 1652, museo de Viena.
En Víctor Hugo vemos en el hombre que ríe ese que de alguna manera es el mismo del personaje del Joker actual de la película, es un rostro en su humildad y carencia el que se nos presenta (Hugo, 2020). En Levinas lo físico, el color de los ojos y lo que veo no me dicen todo, la apariencia esconde lo que se me escapa y no logro atrapar. Trato entonces de atrapar lo que expresa y no puedo dominar, escapa a mi poder. Atrás del rostro del otro está toda la humanidad y ese rostro me habla de mi responsabilidad. El rostro es político y ético. El rostro no es sólo su fenomenología. En un traspaso del rostro me voy al otro. Su rostro me sacude y me pone límites, no soy libre. Encadenado a él es como me libero como hemos visto aquí. El otro me habla de quien soy, en la medida en cómo respondo a él, a mi responsabilidad frente a él.
Lo que expresa el otro dice Levinas, es lo que me ordena a servirlo. La ética es exterioridad que me viene del otro. El rostro me aparece en su vulnerabilidad, en su carencia, en lo que le falta a la humanidad para completarse y es ahí donde me llama a asistirlo. Alteridad es lo singular, queremos encuadrar y someter, pero se escapa y me despierta de mi letargo. Mi primer impulso es que quiero matarlo porque me disturba, me saca de mí. Pensar el rostro así es oponerse al totalitarismo. La tendencia social a la burocracia, a cosificar, a convertir al hombre en un número se rompe aquí a través del concepto del rostro levinasiano.
El rostro expresa el infinito de mi responsabilidad hacia él. No puedo reducir al otro a lo que creo ni limitarlo y se vuelve macro, es contra el totalitarismo. El otro nos lleva también a matar en un intento por no exponerme a su imprevisible, al abismo. El rostro me empuja porque se me escapa y se evade y por eso quiero matarlo para que ya no se me escape y pueda dominarlo o más bien, llevarlo a la nada (Levinas, 1974).
La responsabilidad de un mortal hacia otro se da a través de su rostro. Debido a la fragilidad del otro despierto a la ética, al infinito, a la humanidad. Ese hombre que se ríe de sí mismo, de sus carencias y fragilidad, se ríe así de mí y me sacude. Esa risa incontenible del joker me despierta y se burla de mí que me creo total y completo y despierto así a mi muerte segura y para olvidarla quiero matar a ese rostro como primer impulso. Ese rostro me recuerda a una sociedad rota que en su modernidad no responde a hordas de personas desempleadas, que viven al margen de la acción. De estas personas rotas, nadie se ocupa y viven como fantasmas en la sociedad, no alcanzan nunca lo que se requiere para ser tomadas en cuenta. (Hugo, 2020).
El otro no es un personaje en el contexto. El sentido del rostro no consiste en la relación con cualquier cosa, sino que es sentido solamente por sí. Se puede decir que el rostro no es visto en realidad. Nos dice Levinas: “…es aquello que no puede ser poseído por un pensamiento, es el incontenible, te conduce más allá” (Levinas, 1987, p.213). El rostro del otro sale del anonimato del ser, y de igual forma, me hace salir de ese anonimato. Esto se da porque la relación al rostro es una cuestión ética. Cuando el rostro del otro sale a mi encuentro me llama a asistirlo.
Cuando el rostro del otro entra en nuestro mundo es como una visita y, de esta forma, es también una responsabilidad, ese rostro me mira y esto me impone una actitud ética, se trata del pobre por el cual yo puedo y debo todo. Es así que el rostro se abstiene de la posesión, por lo que afirma Levinas: “me habla y me invita a una relación que no tiene medida común con un poder que se ejercita, aunque sea por el gozo o el conocimiento” (Levinas, 1987, p.219).
El rostro me envuelve, me hace inmediatamente responsable, esta responsabilidad en confrontación con el otro se configura en el pensamiento de nuestro filósofo como la estructura originaria del sujeto. Desde el inicio, ejemplifica Lévinas, el extraño que todavía no se ha concebido ni tampoco dado a luz ya se tiene en brazos. En este caso la responsabilidad que tengo con el otro llega hasta el punto en el que yo deba sentirme responsable de la responsabilidad de los otros. Esto conlleva también la construcción de las distintas instituciones y del estado. Pero es una realidad que aquel por quien soy responsable puede llegar a ser un atacante devorador de un tercero, quien también es mi otro. De esto último surge la necesidad de una justicia.
La necesidad de esta justicia sustenta la necesidad de las instituciones y el estado que protegen y defienden. Es en este triángulo de relaciones se presenta el problema de la interacción entre el segundo y el tercero. A la caridad con la que se inicia se integra también esta preocupación de justicia y por tanto la exigencia del estado y de la política, de esta forma se puede afirmar que la justicia se vuelve más completa y regresamos al nivel macro (Levinas, 1987, p.315).
Aquí entra el tema moderno de las selfies y aquí Marion Zilio habla de las máscaras griegas que lejos de esconder, revelan. Rostro y máscara para deconstruir la identidad. La historia del rostro y de la máscara para llegar a una actualidad y nuestra sensibilidad para ver nuestro rostro social y cómo nos percibimos. El soporte de la máscara, el espejo, o la fotografía nos permiten aproximarnos a nuestro rostro.

          La comercialización del espejo abre una época a nuestra percepción y nuestra manipulación del rostro. De la relación con la muerte y lo sagrado en el arte egipcio y después en Roma que conservaban las máscaras como efigies se cambia la manera de abordar estas máscaras. Tanto hoy como antes, es identidad. Pero de una manera exterior se ha ido volcando al interior, a la búsqueda interior de quién soy en vida y no una manera de atrapar mi espíritu para los que se quedan después de mi muerte o para vivir en el más allá.

          Antes de que aparezca la fotografía, el arte es visto como fotografía exacta de la naturaleza. Con la fotografía tan a la mano en los celulares es un narcisismo el que vivimos al surgir la posibilidad de fotografiarse sin límites. Esta posibilidad, podría también limitar la fragmentación y el politeísmo, ser suma de momentos que buscan desesperadamente aproximarse al rostro que se escapa (Zilio, 2020).

            Se democratiza la representación de sí mismo. Te construyes tu imagen y te comercializas tratando de construir tu identidad. Desafortunadamente, en el camino de este descubrimiento que puede ser utilizado positivamente como una herramienta de búsqueda interior, se dan muchas distorsiones que nos alejan del rostro tal como lo comprende Levinas y de la posibilidad de dejarnos sacudir por su llamado desestabilizante que nos lleva a crecer, a aproximarnos al infinito mediante su visitación. Tanta imagen satura y nos vuelve inmunes al llamado del otro. Regresemos pues a los fundamentos levinasianos desde nuestra actualidad y dejémonos absorber por ellos, abiertos a incorporar las nuevas herramientas tecnológicas hacia el servicio del otro, hacia el desarrollo interior volcado a atender al llamado del otro.

            “El rostro es abstracto. Esta abstracción no es similar al dato sensible bruto de los empiristas… el Otro es puro agujero en el mundo. Procede de lo absolutamente ausente,” Nos dice Levinas y ese rostro que no responde a un orden por eso nos sacude. El rostro nos visita y deja su huella en nosotros. Continúa el autor diciendo, “la huella no pertenece a la fenomenología…, la huella auténtica, desarregla el orden del mundo… La huella es la presencia del que, hablando propiamente, no ha estado jamás aquí, del que siempre es pasado”, y es pasado como nos dice Levinas pero un pasado atemporal como cuando hablábamos de la memoria histórica que viene a enseñarnos responsabilidad a todo otro (Levinas, 1974).

            En cuanto hemos venido revisando apoyándonos en Levinas, vemos que el llamado del Otro a nivel macro nos acecha hoy y somos capaces de dar un brinco de ese rostro individual que nos interpela, al rostro macro, a romper el sistema actual que nos ordena dese la visitación del otro que deje una huella desestabilizadora en nosotros y nos obligue a responder para ya no dejar al margen a ningún otro y en particular a los más vulnerables. Se trata pues de volver a la sensibilidad del gallo que sabe discernir entre el día y la noche y esperar al mesías que no es otro que un nuevo orden incluyente de justicia social desde la ética como base.

            Dice el poeta L. Felipe (1978): “Poetas… La poesía es una ventana… la única ventana de mi casa”. Está hablando desde la ventana que nos hace posible el rostro, ventana al infinito y desde ella somos capaces de concretar un nuevo orden en respeto y justicia.

            Desde la filosofía griega hasta nuestros días hemos comprendido nuestra realidad como dual en tiempo y espacio, materia y energía. Entonces como humanos somos lo que somos de manera definitiva y es lo que Levinas critica. Este acercamiento margina y nos hemos ido moviendo en la modernidad hacia el yo poroso en la presencia concreta surgida del encuentro, de las huellas que han dejado los otros en nosotros al estilo levinasiano. Sin embargo, constantemente recaemos en formas de pensar totalizadoras que marginan e inhiben nuestra evolución humana. Cuando la moral nos es impuesta del exterior y decide las reglas del juego desde este tipo de concepción totalizadora, estamos en problemas. El humanismo está en peligro, tenemos que movernos hacia la libertad entendida como servicio al otro, a ese rostro que me interpela y aleja de las esclavitudes totalizantes y desvirtuantes. El poder y la dignidad pueden regresar a nosotros desde el rescate del poder y la dignidad del otro, del no marginarlo ni aproximarlo desde una competencia desleal que lo único que busca es dominarlo.

            Aquí también podemos hablar de la porción de la lectura de la Torá de Éxodo 38:21-40:38 que menciona la construcción del tabernáculo en donde todos se unen como comunidad para crear juntos para Dios y son socios de Dios, creadores a imagen y semejanza y comunidad con un líder y no masa de gente como dice el Rabino Sacks (Sacks, 2020). Cada individuo da lo que tiene para el proyecto común. La masa de gente en cambio entra en pánico y como en la crisis de la pandemia del coronavirus, hace escasear bienes de limpieza y aseo personal sin ninguna conciencia. Es masa amorfa que pone a todos en peligro. Somos comunidad global, podemos serlo, somos llamados a serlo. A planificar con orden y llevar a la acción con eficiencia por el bien común. Se trata pues de extrapolar del rostro levinasiano individual a un rostro social incluyene que no deje fuera a nadie y que todo rostro individual cuente en cuerpo y alma con sus hermosas particularidades que nos van a elevar a todos en su reconocimiento. Parece utópico, podemos lograrlo, llegar al Uno a través de la suma de rostros que no son números, son más bien puerta al infinito que eleva al rostro social.


 Me pinto al viajar el rostro que seré en el espejo del otro
para asistirlo viajo. Mi barca va hacia su alma para atenderla.
Sumando rostros completaremos el viaje del Alma por esta tierra.