Perasha Ki tetse,
Moshé llega al corazón de las disposiciones detalladas del pacto. La perashá contiene no menos de setenta y cuatro mandamientos. Entre ellos se encuentran las leyes sobre disfunciones familiares, obligaciones morales y legales para con los vecinos y conciudadanos, faltas sexuales, comportamiento moral en relación con asuntos económicos y otras normas de responsabilidad social. La parashá termina con el mandato de estar eternamente vigilantes sobre Amalek, el caso paradigmático de odio y crueldad de la Torá.
Nos dice Rab Sacks:
Ki tetse contiene más leyes que cualquier otra parashá en la Torá, y es posible sentirse abrumado por esta vergüenza de riqueza de detalles. Un verso, sin embargo, se destaca por su total contra-intuitividad:
No desprecies al edomita, porque es tu hermano. No desprecies al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.
Deut. 23:8
Los mandamientos de Moshé contra el odio son testimonio de su grandeza como líder. Es lo más fácil del mundo convertirse en líder movilizando las fuerzas del odio. Eso es lo que hicieron Radovan Karadzic y Slobodan Milosevic en la ex Yugoslavia y condujo al asesinato masivo y la limpieza étnica. Es lo que hicieron los medios controlados por el estado, describiendo a los tutsis como inyenzi, ("cucarachas"), antes del genocidio de 1994 en Ruanda. Es lo que están haciendo docenas de predicadores del odio hoy en día, a menudo usando Internet para comunicar paranoia e incitar a actos de terror. Finalmente, esta fue la técnica dominada por Hitler como preludio del peor crimen de humanos contra la humanidad.
El lenguaje del odio es capaz de crear enemistad entre personas de diferentes religiones y etnias que han vivido juntas en paz durante siglos. Siempre ha sido la fuerza más destructiva de la historia, y ni siquiera el conocimiento de la shoá ha puesto fin a ella, ni siquiera en Europa. Es la marca inconfundible del liderazgo tóxico.
El liderazgo en su más alto nivel transforma a quienes lo ejercen y a quienes son influenciados por él. Los grandes líderes hacen que las personas sean mejores, más amables y más nobles de lo que serían de otro modo. Ese fue el logro de Washington, Lincoln, Churchill, Gandhi y Mandela. El caso paradigmático fue Moisés, el hombre que tuvo una influencia más duradera que cualquier otro líder en la historia.
Lo hizo enseñando a los israelitas a no odiar. Un buen líder sabe: Odia el pecado pero no al pecador. No olvides el pasado pero no te dejes cautivo por él. Esté dispuesto a luchar contra sus enemigos, pero nunca se deje definir por ellos ni se vuelva como ellos. Aprende a amar y perdonar. Reconoce el mal que hacen los hombres, pero mantente enfocado en el bien que está en nuestro poder hacer. Sólo así elevamos las miras morales de la humanidad y ayudamos a redimir el mundo que compartimos.
Y yo quiero unir esta reflexión de Rab Sacks que se complementa con la conciencia de lo que nos ha lastimado que aparece también al final de esta perashá, debemos saber sanar adecuadamente lo que nos ha lastimado, pues sólo así podremos no repetir, no lastimar a otros.
Deuteronomio 25:17,
Recuerda lo que te hizo Amalec en el camino, a la salida de Egipto; cómo te acometió sin temor de Dios, matando a los rezagados cuando ibas cansado y debilitado, oh Israel. Pero cuando el Eterno tu Dios te haga descansar de todos tus enemigos en el país que te dio por heredad, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo. No lo olvides.
La reflexión aquí en una dimensión interior es observar lo que te lastima y te ha lastimado en el pasado y hacer cambios y fortalecerte para no dejarte tomar por sorpresa, aprender de las caídas y ver para adelante con nuevas herramientas de trabajo que te construyan en solidez, sin los huecos que ya viste amenazan con derrumbarte. De alguna manera salir a enfrentar un nuevo día es como comienza esta perashá, cuando salgas a la guerra… salimos a la guerra todos los días y podemos hacer recuentos diarios del resultado en nuestras batallas cotidianas y notar lo que nos debilitó y fortaleció a cada paso para ser más cuidadosos al respecto.
Recordemos pues la importancia de la empatía que nos marca Moshé y cuidemos a todo otro. Recordemos al lugar del que fuimos rechazados y en cualquier circunstancia de la vida asistamos a todo otro en amor. Seamos conscientes del que nos ha atacado y sepamos sanarlo y sanarnos al revisar lo acontecido para que no se repita. Dentro y fuera busquemos siempre mejorar en conciencia para realizar nuestra misión de vida de asistencia cuya necesidad se refleja en el rostro de todo otro. Especialmente ahora aplica este proceso interior con las dificultades que estamos viviendo como pueblo y por ser mes de Elul, de teshuba o arrepentimiento y que llegue así pronto la paz en el mundo.
¡Shabat shalom a todos!
Grace Nehmad