Grace Nehmad

viernes, 30 de octubre de 2026

Espacios relacionales y límites

 Perashá Vayera


Dios se aparece a Abraham. Pasan tres extraños y Abraham les ofrece hospitalidad. Uno de ellos le dice a Abraham que Sara tendrá un hijo. Sarah, al escuchar, se ríe con incredulidad. Luego, Dios le cuenta a Abraham sobre el juicio que está a punto de derramar sobre el pueblo de Sodoma. Abraham se involucra en un diálogo trascendental con Dios acerca de la justicia. Dios está de acuerdo en que si hay diez hombres inocentes en la ciudad, Él los perdonará. Dos de los visitantes, ahora identificados como ángeles, van al sobrino de Abraham, Lot, y lo rescatan a él, a su esposa y a dos de sus hijas de la destrucción de Sodoma. Eventualmente, el niño prometido, Isaac, nace de Sara. La parashá termina con la gran prueba de la “atadura de Isaac”. 

Nos dice Rab Sacks:

La Torá nos está enseñando algo fundamental y contrario a la intuición. Tiene que haber separación antes de que pueda haber conexión. Tenemos que tener el espacio para ser nosotros mismos si queremos ser buenos hijos para nuestros padres, y debemos permitirles a nuestros hijos el espacio para ser ellos mismos si queremos ser buenos padres. Argumenté la semana pasada que Abraham, de hecho, estaba continuando un viaje que su padre Teraj ya había comenzado. Sin embargo, se necesita cierta madurez de nuestra parte antes de darnos cuenta de esto, ya que nuestra primera lectura de la narración parece sugerir que Abraham estaba a punto de emprender un viaje que era completamente nuevo. Abraham, en la famosa tradición midráshica, fue el iconoclasta que golpeó con un martillo a los ídolos de su padre. Sólo más tarde en la vida apreciamos plenamente que, a pesar de nuestras rebeliones adolescentes, hay más de nuestros padres en nosotros de lo que pensábamos cuando éramos jóvenes. Pero antes de que podamos apreciar esto, tiene que haber un acto de separación.


Del mismo modo en el caso de la atadura de Isaac. Durante mucho tiempo he argumentado que el punto de la historia no es que Abraham amara a Dios lo suficiente como para sacrificar a su hijo, sino que Dios le estaba enseñando a Abraham que no somos dueños de nuestros hijos, por mucho que los amemos. El primer niño humano se llamó Caín porque su madre Eva dijo: “Con la ayuda del Señor, he adquirido [kaniti] un varón” (Gén. 4:1). Cuando los padres creen que son dueños de su hijo, el resultado suele ser trágico. Primero sepárense, luego únanse. Primero individualizar, luego relacionar. Ese es uno de los fundamentos de la espiritualidad judía. No somos Dios. Dios no es nosotros. Es la claridad de los límites entre el cielo y la tierra lo que nos permite tener una relación saludable con Dios. Es cierto que el misticismo judío habla de bittul ha-yesh, la anulación completa del yo en la luz infinita que todo lo abarca, pero esa no es la corriente principal normativa de la espiritualidad judía. Lo que llama la atención de los héroes y heroínas de la Biblia hebrea es que cuando hablan con Dios, siguen siendo ellos mismos. Dios no nos abruma. Ese es el principio que los cabalistas llamaron tzimtzum, la autolimitación de Dios. Dios hace espacio para que seamos nosotros mismos. Abraham tuvo que separarse de su padre antes de que él, y nosotros, pudiéramos entender cuánto le debía a su padre. Tuvo que separarse de su hijo para que Isaac pudiera ser Isaac y no simplemente un clon de Abraham. El rabino Menahem Mendel, el Rebe de Kotzk, lo expresó de manera inimitable. Él dijo: “Si soy yo porque soy yo, y tú eres tú porque eres tú, entonces yo soy yo y tú eres tú. Pero si soy yo porque tú eres tú, y tú eres tú porque yo soy yo, ¡entonces yo no soy yo y tú no eres tú!”. Dios nos ama como un padre ama a un hijo, pero un padre que realmente ama a su hijo deja espacio para que el niño desarrolle su propia identidad. Es el espacio que creamos el uno para el otro lo que permite que el amor sea como la luz del sol para una flor, no como un árbol para las plantas que crecen debajo. El papel del amor, humano y divino, es, en la hermosa frase del poeta irlandés John O'Donohue, "bendecir el espacio entre nosotros.


Es central me parece lo que Rab Sacks nos señala. La pandemia que ya se ve muy lejos, debemos recordarla, nos obligó a separarnos y a cuestionar nuestro respeto a todo otro, saber escucharlo antes de hablar. Tratemos de no entrar en la promiscuidad del contacto de todo tipo con todo otro sin necesidad de pandemias. La sana distancia nos obliga a aproximarnos a todo otro desde la conciencia y el respeto para acercarnos en profundidad y dar fuerza a nuestros lazos humanos y nuestra asistencia, misión de vida. Ahora retornemos a lograr la paz y comunión dentro y fueran de Israel, somos siempre llamados a estar presentes y asistir desde nuestras posibilidades individuales físicas y espirituales, en acción para contribuir a la paz y rescate mundial en todos sentidos.


¡Shabat shalom a todos!

Grace Nehmad

miércoles, 28 de octubre de 2026

Apertura alegre

 Nietzsche en un saber alegre toma en cuenta la imaginación. Imaginar es ir más lejos y abrir historias e interpretaciones. Sus visiones eran paralelas y esa manera de ver que encontró, logró un término para ello, no es objetivo es proceso interpretativo, es ciencia interpretativa que acepta la apertura de ver y no la forma común de ver lo dicho como realidad objetiva. Apariciones y formulaciones, historias nuevas y alegres, acercar nos a lo feliz y no lo verdadero, el intelecto no siempre nos hace felices. Pienso que hoy debemos abrirnos porque no todo es el intelecto y podemos incorporar supuestos errores que son quizá posibilidades. Es experimentar más en alegría y escapar verdades y realidades castrantes.

En presencia y cuidado

 Esto es exactamente la frontera entre usar el Nombre para acercarte, y usarlo en vano y alejarte.

La mitzvá es la número 3 de las 10:


*LO TISA ET SHEM HASHEM ELOKEJA LASHAV - No portarás el Nombre de Hashem tu Dios en vano.*


No dice "no dirás". Dice *Tisa* - no lo _cargarás_, no lo portarás. Como una carga. El Nombre no es una palabra. Es una presencia que cargas sobre ti.


¿Qué se considera "en vano"? Hay 3 niveles, de grave a leve:


*1. Shevuat Sheker - Juramento falso con el Nombre.*

Si juras por Hashem que algo es verdad y es mentira. Ej: "Te juro por Dios que te pagué" y no pagaste. Esto es lo más grave. Es usar al Creador como tu testigo falso. En el Bet Hamikdash había azotes por esto.


*2. Shevuat Shav - Juramento en vano, aunque sea verdad.*

Jurar por Dios algo obvio o imposible. Ej: "Juro por Dios que esta mesa es una mesa" o "Juro que vi un camello volando". Aunque sea verdad que la mesa es mesa, estás arrastrando a Hashem a tu conversación innecesaria. También decir "Te juro por Dios" por costumbre, para cada cosa.


*3. Berajá Levatala y mención innecesaria - La halajá del día a día.*

Este es donde casi todos tropezamos:


- Decir una berajá sin necesidad, o sin pensar. Ej: decir "Baruj Ata Hashem..." y darte cuenta que no vas a comer. Esa berajá sube vacía.

- Decir "Baruj Hashem", "Bezrat Hashem", "Ay Dios mío" como muletilla, sin detenerte medio segundo a pensar a Quién estás nombrando. El Shulján Aruj dice: _Asur lehazkir shem Shamayim levatala_ - prohibido mencionar el Nombre del Cielo en vano.

- Escribir o decir el Nombre de 4 letras, o Adnut, fuera de tefilá o estudio.


Y pienso se aplica a todo hacer y decir con intención y cuidado, en presencia.

martes, 27 de octubre de 2026

Ser para

 *De l'évasion - 1935.* Levinas tiene 29 años, está en Francia, Hitler acaba de subir, y escribe su primer gran ensayo. No es todavía el Levinas del Otro. Es el Levinas del Yo que ya no se soporta a sí mismo.


Para Levinas, toda la filosofía occidental (desde Platón hasta Heidegger) te dice: el ser es lo mejor. Ser es bueno. Hay que _ser_ más, realizarse, autenticarse.


Levinas dice: no. A veces, lo que sientes no es miedo a morir. Es *vergüenza de ser.* Asco de ser. Estar clavado a ti mismo.


Lo llama *"el hecho de estar clavado" - _être rivé_.*


Estás en tu cama a las 3am y no puedes salir de ti. Tu cuerpo, tu nombre, tu historia, tu yo. Quieres evadirte, no morir, no irte a otro lado. *Evadirte de tu propio ser.*


De ahí el título: *De la evasión.* No es fuga, no es escape turístico. Es necesidad ontológica de salir de uno mismo.


Las 3 imágenes que usa:


*1. La Náusea (antes que Sartre):*

Sartre le copió 3 años después. Levinas dice que hay momentos donde el ser te da náusea. No algo del ser. El ser mismo. Como cuando dices "yo soy yo" y te da vergüenza.


*2. El Insomnio y el "hay" - _il y a_:*

Es su concepto más famoso. Imagina que todo desaparece: personas, cosas, mundo. ¿Qué queda? No la nada. Queda un "hay". Un zumbido anónimo, como el ruido del aire acondicionado de noche. Como el Clair de Lune de Debussy pero al revés: sin belleza, solo presencia que no se va. El insomnio es eso: no puedes dejar de ser, aunque no quieras ser.


*3. La Vergüenza:*

No vergüenza de algo que hiciste. Vergüenza de lo que eres. De estar desnudo bajo tu propia mirada. Dice: "La vergüenza es el fenómeno de estar encadenado a sí mismo."


¿Y entonces? ¿Cuál es la salida?

Quiere salir de la identidad y aún no encuentra la solución en el rostro del otro. Pienso que son procesos existenciales y el viaje interior que a menudo es viaje físico ayuda a salir de los que hemos sido para cuestionarnos y crecer. El rostro del otro tiene las respuestas que buscamos y debemos aprender la escucha y la entrega en combinación con ese estar donde estamos, la vida nos da características y encrucijadas para darnos desde nuevos nacimientos dejando atrás apegos identitarios egoístas, en la nueva esencia que es para todo otro en amor.

miércoles, 21 de octubre de 2026

Generar juntos

 Alfred Hitchkock

 encuentra su músico

 y todos encuentran lo que van buscando. Las representaciones y las historias van avanzando con gran luz. La música es central para ir apoyando la trama. Cada uno juega su rol en la existencia y vamos construyendo juntos.  Lo malo que se dan transformaciones importantes y a menudo los roles cambian, adaptarnos y seguir pensando en lo nuevo que podemos generar juntos. 

jueves, 15 de octubre de 2026

Vida y responsabilidades

 La vida humana sigue y el cotidiano domina, ¿cómo resolver la proyección espiritual? Nuestro escritor fue empujado a la escritura para esta proyección. Pero se trata de contradicción en términos. Primero su carrera fue artística pero en la segunda guerra mundial se pone a escribir por tedio, fue Ed Mac Bain escritor por la vida y sigue personajes en vida pública y privada en sus novelas. Su impacto es brutal y nos hace pensar en nuestras burdas misiones y su impacto en un mundo grotesco y espiritual, dualidades existenciales.  Sus reflexiones humanitarias eran intensas.

Él mostró el trabajo real: papeleo, guardias, llamadas que no llevan a nada, el crimen resuelto por rutina, no por inspiración.


Una frase suya: "Un policía es un tipo que trabaja 8 horas con un asesino y luego va a su casa a cenar con su familia y tiene que olvidar al asesino".

miércoles, 14 de octubre de 2026

Interrelación

 Discurso antropomorfista es especifismo humano y no puede centrarse sólo en lo humano aunque luego es por supervivencia. Es priorizar lo humano pero en relación positiva sí y superar violencias incluso entre humanos. Dependemos de otros y ellos de nosotros y la vida debe permanecer viable, hacia la paz.

martes, 13 de octubre de 2026

Combinaciones

 *"De otro modo que ser o más allá de la esencia" - Emmanuel Levinas, 1974*


Es su libro más difícil y más importante. Si "Totalidad e Infinito" era su obra temprana, esta es la madura, donde se rompe a sí mismo.


Toda la filosofía occidental desde Parménides se ha preguntado *¿qué es el ser?* Heidegger lo llevó al extremo: el Ser es lo más importante.


Levinas dice: No. Antes que el ser, hay otra cosa más antigua: *el Otro.*


La idea central en 3 pasos:


*1. El ser es egoísta.*

Ser, persistir, respirar, comer, ocupar lugar - todo eso es un acto de "yo soy". Para Levinas, el ser es guerra, es comerse al otro para seguir siendo. Tu libertad termina donde empieza la del otro.


*2. Hay algo más allá del ser: el Rostro.*

Cuando te encuentras cara a cara con otro ser humano, especialmente vulnerable, ocurre algo que no puedes reducir a idea. El rostro del otro te dice sin hablar: "No me mates". No es una frase, es una orden ética que viene de antes de cualquier filosofía.


No eliges sentirte responsable. Ya lo eres. Antes de ser, ya estás obligado.


Por eso "de otro modo que ser" - mi humanidad no está en que _soy_, sino en que _respondo_ por ti.


*3. La subjetividad es rehén.*

Aquí se vuelve radical. Yo no soy un sujeto libre que luego decide ser bueno. Soy sujeto _porque_ estoy tomado como rehén por el otro. Soy sustitución: yo por ti.


Levinas usa palabras que suenan religiosas pero son filosóficas: rehén, obsesión, sustitución, expiación. No hablas de Dios, hablas de que cuando ves a alguien sufrir, no puedes no responder.


¿Por qué "más allá de la esencia"?*_


Esencia = lo que algo _es_. Levinas dice que la ética está más allá de lo que las cosas _son_. No me importa qué _es* el otro (judío, griego, bueno, malo). Me obliga por el simple hecho de aparecer.


Es una inversión total:

- Heidegger: primero existo, luego encuentro a los otros.

- Levinas: primero el otro me obliga, y gracias a eso yo llego a existir como humano.


Es el libro que escribió después del Holocausto. Para él, después de Auschwitz no se puede seguir haciendo filosofía como si el Ser fuera lo más sagrado. Lo más sagrado es el "no matarás" que te dice una cara.


Si el laberinto de Leonora era entrar para encontrarte, el laberinto de Levinas es que nunca sales: eres infinitamente responsable del otro, sin salida.

Y ello se combina con la búsqueda de la propia esencia, extrañamente porque parece que estos aspectos son excluyentes y no lo veo así. La propia esencia es importante revelarle con la misión de vida y lo particular pero en combinación con el rostro de todo otro que me interpela y de hecho ese rostro imprevisto que sacude mi historia es parte de esas esencia que debo revelarle y lo necesito para lograrlo.