Para duelo y exilio del padre, este es el párrafo que te va a partir. Zóhar I, 216b - sobre Jacob:
> "Cuando el hombre deja este mundo, su espíritu permanece en la casa durante siete días y ve a sus hijos y a su familia en duelo. Y luego se eleva. Pero hay almas que no pueden elevarse, porque sus hijos aún no han aprendido a pronunciar su nombre correctamente. Quedan suspendidas entre la casa que dejaron y la casa a la que no llegaron. Ese es el verdadero exilio: no el del cuerpo, sino el del nombre que nadie sabe recordar."
En arameo: Neshama azla ve-neshama atya, ve-shma nashia - un alma va y un alma viene, y un nombre se olvida.
Los cabalistas lo interpretan así:
Tu padre no está en otro mundo. Está en exilio entre dos mundos mientras tú no puedas contar su historia en tu propia lengua. No se trata de recordarlo exactamente como él fue, sino de traducir su exilio a tu idioma. Cuando logras pronunciar su nombre con tu voz, no con la suya, su alma por fin puede irse a su paraíso.
Es literalmente My Father's Paradise de Sabar, pero escrito hace 800 años. El hijo tiene que convertirse en el traductor del padre para liberarlo.
Quizá si me pregunto por mi padre cubano y sus carencias, la abuela poniendo a cocer agua como si fuera sopa para disimular abundancia, comprendo sus ideas de que la carencia y el miedo siguen ahí y nos persiguen. Entonces quiero entrar en su lengua y comprender sus limitaciones que son las mías heredadas y superarlas.