"El hombre de la Halakha no es un romántico que se deja llevar por sus emociones y sentimientos, ni un místico que busca la unión con lo divino a través de la intuición y la experiencia personal. Es un hombre de la realidad, que se enfrenta a la vida con la Torá en una mano y el mundo en la otra, y que busca comprender y dominar el mundo a través de la ley divina. La Halakha es para él la forma en que Dios se revela en el mundo, y su objetivo es vivir de acuerdo con esta revelación, en todos los aspectos de su vida." (Ish haHalakha, p. 15)
Ser aterrizados y pragmáticos y actuar para iluminar el rostro del otro en amor. Ese equilibrio es central en la existencia. De otra manera nos perdemos.