Grace Nehmad

jueves, 20 de agosto de 2026

En el otro somos Uno

 _Zohar, Bereshit I, 3 y Tikuné HaZohar 70 - El artista verdadero revela la belleza oculta que brillará como el firmamento, y en el rostro humano se lee su Tikun o misión de vida.

Todos somos artistas, creadores de nuestros días en la tierra, revelamos. Nuestros rostros son mapa existencial, nuestra mirada el agua de sus mares y ríos, fuerza en movimiento, dirección. En nuestro rostro podremos leer lo que vinimos a hacer a esta tierra y en el rostro de todo otro su camino y nuestro camino juntos sólo en su espejo lograremos comprendernos, unir fuerzas, llegar al anhelado Uno.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Verdad y equilibrio

 Ella, la modelo, es bella pero ella quiere otra cosa, sueña y quiere estar sola. La escritora piensa en ella y en sí misma, se divorció dos veces y le fue difícil pero sí tuvo hijos y su evolución en literatura fue también emocional y trabaja  con su marido pintor. Le interesan sus libros y su vida en equilibrio. Se interesa mucho en la búsqueda de la verdad y en alejar la mentira.  Me parece una importante aspiración y yo también la busco verdades y no es nada fácil pero es una buena aspiración. El equilibrio es ideal pero yo no lo logro realmente es también aspiracional.

domingo, 16 de agosto de 2026

Abrir firmamentos

 Zóhar

Rabi Shimón dijo: Está escrito: “Y pondré mis palabras en tu boca”(Isaías 51:16). ¡Cuánto tiene que esforzarse en la Torá día y noche!, ya que el Eterno escucha la voz de los que se dedican a la Torá, y a cada palabra innovadora que surge de ella. A través de aquella persona que se afana en la Torá, se crea un firmamento.


Pienso que es importante estudiar y crear, agregar las palabras nuevas y abrir firmamentos, creer en que ello se logra con nuestro estudio y acciones, rezos y meditaciones, mirar con ojos nuevos, descubrir y transmitir. De esta manera reinventamos el mundo cada día y damos vida a la Torá para hacerla nuestra aliada y recorrer juntos la existencia, iluminando en nuestro camino a todo otro en amor.

viernes, 14 de agosto de 2026

Gobernar en justicia y elevación espiritual

 Perasha Shoftim:


Habiendo tratado muchos de los aspectos de la adoración en la Tierra Prometida, Moisés ahora se dirige a las instituciones de gobierno. Comienza con el imperativo general de la justicia: debe haber tribunales, jueces y funcionarios en cada ciudad. La justicia debe ser accesible e imparcial. Se deben seguir los procedimientos para el enjuiciamiento de la idolatría, y debe haber una corte suprema para tratar los casos difíciles. Debe haber tres tipos principales de líderes: un rey, sacerdotes y levitas, y profetas. Se emiten advertencias contra la hechicería y la brujería, y contra los falsos profetas. Se deben proporcionar ciudades de refugio como santuarios para aquellos que matan accidentalmente o sin querer. Los testigos conspiradores que testifiquen falsamente serán castigados. Moisés luego se dirige a las leyes de la guerra. La parashá concluye con el procedimiento de expiación a seguir en el caso de un asesinato sin resolver.


Nos dice Rav Sacks:


La perasha de Shoftim se acerca más que cualquier otra parte de la Torá a articular una teoría judía del gobierno. El pueblo estaba a punto de entrar en la tierra. Trajeron consigo una tradición ya antigua, iniciada en los días de Abraham y Sara y continuada a través de sus hijos. En Egipto se habían convertido en un pueblo y una nación, forjados por dos experiencias, su fe distintiva y su persecución y esclavitud. Luego pasaron por dos experiencias que han dado forma a la identidad judía desde entonces: el éxodo y la revelación. Éxodo significaba liberación por Dios. Revelación significa legislación de Dios. Se habían convertido en una nación consciente de su singularidad. En palabras del profeta pagano Bilaam: “Es un pueblo que habita solo, que no se cuenta entre otras naciones”. Sin embargo, a pesar de su antigüedad, había una cosa que no habían experimentado: el autogobierno. Todavía no habían entrado en el país que les habían prometido muchas generaciones antes. Sus antepasados habían vivido allí, pero como individuos, una familia extendida, un clan, aún no como una nación. Ahora había que abordar un problema fundamental. ¿Qué forma de gobierno deberían adoptar? ¿Cómo debe gobernarse la nación? ¿Cómo debe ejercerse el poder? Antes de considerar la respuesta de la Torá, se deben tener en cuenta tres proposiciones de fondo. La primera es que el Israel bíblico no representaba una “religión” en el sentido que esa palabra transmite hoy. La “religión”, tal como la entendemos en el Occidente contemporáneo, es el producto de la Reforma, el cristianismo protestante y la historia de Europa desde el siglo XVII en adelante: las “guerras de religión” y el surgimiento del estado nacional secular. “Religión” en este sentido es una fe y una forma de vida que uno practica en privado, en casa o en un lugar de culto. Tiene poca relación con el dominio público: el gobierno, la sociedad, la economía, los medios, la forma en que ordenamos nuestra vida colectiva. La Torá tiene una visión diferente de las cosas. La fe de Israel se extendió a casi todos los aspectos de su existencia colectiva. Los libros mosaicos contienen legislación sobre el derecho penal y civil, el bienestar y la protección de los pobres, la agricultura y la forma en que se distribuye y trabaja la tierra, las relaciones entre patrón y empleado, etc. Lejos de estar confinada a la vida privada, la Torá está más interesada en el dominio público que en la odisea interior del alma.


La Torá es un intento único de crear una nación gobernada no por la búsqueda del poder o la acumulación de riqueza sino por el reconocimiento del valor de cada persona como imagen de Dios. Para la Torá, como dijo John Locke, “Donde no hay ley, no hay libertad”. De hecho, el sistema judaico podría describirse mejor como una nomocracia. En el famoso dicho, representa “el gobierno de las leyes, no de los hombres”. El sacerdote enseña la palabra de Dios para siempre; el profeta, la palabra de Dios para este tiempo. El rey está más inmerso en las exigencias inmediatas del arte de gobernar. Es menos maestro que enseñado. Se vuelve hacia el sacerdote y el profeta en busca de consejo. No obstante, fue el rey a quien la tradición adjuntó el mandato de leer la Ley (secciones del libro de Devarim) en la reunión nacional cada siete años. Se le encargó que el pueblo no olvidara su pacto con Dios.

La verdadera diferencia entre el judaísmo y la herencia de la antigua Grecia es que los judíos no veían la política como la máxima expresión de la vida colectiva. Era necesario (“Oren por el bienestar del gobierno”, dijo el rabino Hanina, “porque sin él, los hombres se comerían unos a otros vivos”). Pero también estaba, como testifica tan elocuentemente la literatura profética, plagado de peligros de corrupción y compromiso. La mejor defensa de la libertad es asegurar que no todos los poderes se concentren en una sola persona o institución. Era necesario un sacerdocio independiente para garantizar que el servicio de Dios nunca se alistara con fines puramente políticos. Los profetas eran necesarios para “decir la verdad al poder” y exponer la injusticia y la opresión. De ahí la estructura tripartita establecida en Shoftim. Quizás la verdad política más profunda del judaísmo es que las personas no existen para servir al estado. El estado existe para servir al pueblo, cuyo verdadero servicio no es al hombre sino a Dios.


Vemos como dice Rab Sacks la diferencia del judaísmo, de nuestras leyes de la Torá que tienen un enfoque muy diferente para conducir al pueblo judío y a sus miembros. De tan diferente me aparece vanguardista en plena modernidad y nos lleva de la mano a la libertad ordenada individual y colectiva, al equilibrio en los poderes, a la claridad, a saber la importancia de las instituciones para ayudarnos a ser mejores personas y elevar nuestro servicio divino reflejado en el rostro de todo otro. Vayamos en busca de estos ideales cada día de nuestras vidas y logremos la paz anhelada en Israel y en el mundo de esta manera. Nuestra alma unos centímetros arriba de nuestra cabeza para observarlo  todo en conciencia y tomar las mejores acciones en beneficio de todo otro y desde un buen corazón.

¡Shabat shalom a todos!

Grace Nehmad

miércoles, 12 de agosto de 2026

El instante promete

 El virtuoso Jankelevitch nos dice que la gracia de la segunda fe nos es negada. El tiempo nos enfrenta a la muerte y no podemos pensar el tiempo sólo en el tiempo recordando a Bergson. Es Jankelevitch un maestro de las palabras, sus textos nos iluminan. Lo irreversible es la temporalidad del tiempo y el tiempo es irreversible. El hombre es lo que será y es irreversible, no puede regresar, el pasado es pasado. El tiempo es poesía y es lo adorable en él que da poesía y pintura a los que no son artistas decía Jankelevitch, música en sus palabras con conceptos profundos. El tiempo es misterioso y real. Hay mucha nostalgia en estas palabras. El tiempo no es espectáculo, es real y espera en la duración del mundo. Al final es algo pesimista. Pero podemos hacer una primavera de cada instante y lo serio es disponer de nuestras acciones con más meditación. La muerte es el límite de la vida y el instante es posibilidad y sueño a partir de ese límite. Por ello actuamos y hay nostalgia porque el tiempo corre rápido. Es real y fuerte pero pienso podemos leerlo positivo dentro de su irreversibilidad y actuar con fe en el instante como decía Levinas que es mágico y puede ser milagroso.

Abundancia en claridad y persistencia

 Tehilim 65 - El Salmo de la cosecha:

> "Coronaste el año de Tu bondad, y Tus nubes rociarán gordura." [65:12]


Dentro de lo nebuloso todo se aclara y recibimos abundancia, persistimos, hacemos el bien, comenzando por sonreir al nuevo día.

martes, 11 de agosto de 2026

Dar física y espiritualmente

 Del Zohar sobre tzedaká / donativos, estas son las 3 más citadas por el Rambam:


La que te sirve para hoy - Zohar, Vayikrá 71b:

> "Aquel que da tzedaká con corazón alegre, el Santo Bendito Sea lo inscribe en el Libro de la Vida, y su mérito protege al mundo entero."


En arameo original: “Man deiahav tzedaká bejedi jada, Kudsá Berij Hu katav leh beSefer DeJaim”


La del sostén del mundo - Zohar, Terumá 151a:

> "La tzedaká es el fundamento sobre el que se sostiene el mundo. Cuando el hombre da de lo suyo al pobre, hace descender la bondad de arriba hacia abajo y sostiene a los superiores y a los inferiores."


La más dura y hermosa - Zohar Jadash, Ruth:

> "Más hace la mano del que recibe que la mano del que da. Porque el que da, da monedas. Pero el pobre, al recibir, le da al rico la vida eterna. Por eso el pobre debe agradecer al rico, y el rico mucho más al pobre."


Es la inversión que Levinas te explicaba: no eres tú el que hace el favor. Es él el que te permite existir justificadamente.


Vinimos a dar a este mundo de manera física y espiritual y pienso nos debemos concentrar en las dos y valorar las dos pues el compartir y la presencia también dan y mueven montañas, crear y dar en alegría, compartir siempre en amor.

lunes, 10 de agosto de 2026

En el encuentro, tiempo del otro

 Emmanuel Levinas (1906-1995) - El tiempo es el Otro.

Para toda la filosofía occidental antes de él - desde Platón hasta Heidegger - el tiempo es algo mío. Mi tiempo. Mi ser-para-la-muerte.

Levinas le da la vuelta. Dice: No.

El Tiempo no es mío, nace del Otro.

Tú no sientes el tiempo porque tu reloj avanza. Sientes el tiempo porque el Otro te interrumpe.

Estás tranquilo, en tu mundo, y de pronto aparece un rostro. Alguien te mira. Y te dice sin hablar: "No me mates. Respóndeme."

Esa irrupción te saca de tu presente eterno y te obliga a tener futuro, a tener responsabilidad. El tiempo empieza ahí. No en el Big Bang. En el encuentro.

El Rostro - Visage:

El Otro no es una idea. Es un rostro desnudo, vulnerable. Cuando ves el rostro del otro - no sus ojos bonitos, su cuello, su mano herida que te preocupa - ves infinito.

Y ese infinito te acusa: tú eres responsable de él antes de haber elegido serlo. Antes de cualquier contrato. Antes de nacer, ya debes.

Levinas lo llama: responsabilidad asimétrica. Yo soy responsable del Otro sin esperar que él sea responsable de mí. Como un padre por su hijo. Como tú por la mano de esa persona.


¿Y qué tiene que ver con el tiempo?

Para Levinas, el verdadero futuro no es lo que yo planeo - mi carrera, eso es solo prolongar mi presente.

El verdadero futuro es lo que el Otro puede traer y que yo jamás podría inventar. Es impredecible, es mesiánico.

Por eso dice en El Tiempo y el Otro (1947):

> "El tiempo no es la limitación del ser, sino su relación con lo infinito. El tiempo es la manera en que el Infinito se abre en lo finito a través del Otro."


Heidegger dijo: "El tiempo es para entender mi muerte".

Levinas responde: "No, el tiempo es para entender que yo no soy el centro, y que mi vida solo vale si me hago rehén del Otro".

Es también la filosofía judía más pura después del Rambam: primero amar a Dios, y amar a Dios es no poder ser indiferente al rostro humano que tienes enfrente.


Prepararnos siempre para esos encuentros mágicos. En soledad construir para llegar a ellos. Es soledad sumada a solidaridad. Testimoniar mi historia pero ser testigos de todo otro será el juego hacia el encuentro y ahí devenimos uno. Elevamos y damos sentido a toda existencia.