Grace Nehmad

viernes, 14 de agosto de 2026

Gobernar en justicia y elevación espiritual

 Perasha Shoftim:


Habiendo tratado muchos de los aspectos de la adoración en la Tierra Prometida, Moisés ahora se dirige a las instituciones de gobierno. Comienza con el imperativo general de la justicia: debe haber tribunales, jueces y funcionarios en cada ciudad. La justicia debe ser accesible e imparcial. Se deben seguir los procedimientos para el enjuiciamiento de la idolatría, y debe haber una corte suprema para tratar los casos difíciles. Debe haber tres tipos principales de líderes: un rey, sacerdotes y levitas, y profetas. Se emiten advertencias contra la hechicería y la brujería, y contra los falsos profetas. Se deben proporcionar ciudades de refugio como santuarios para aquellos que matan accidentalmente o sin querer. Los testigos conspiradores que testifiquen falsamente serán castigados. Moisés luego se dirige a las leyes de la guerra. La parashá concluye con el procedimiento de expiación a seguir en el caso de un asesinato sin resolver.


Nos dice Rav Sacks:


La perasha de Shoftim se acerca más que cualquier otra parte de la Torá a articular una teoría judía del gobierno. El pueblo estaba a punto de entrar en la tierra. Trajeron consigo una tradición ya antigua, iniciada en los días de Abraham y Sara y continuada a través de sus hijos. En Egipto se habían convertido en un pueblo y una nación, forjados por dos experiencias, su fe distintiva y su persecución y esclavitud. Luego pasaron por dos experiencias que han dado forma a la identidad judía desde entonces: el éxodo y la revelación. Éxodo significaba liberación por Dios. Revelación significa legislación de Dios. Se habían convertido en una nación consciente de su singularidad. En palabras del profeta pagano Bilaam: “Es un pueblo que habita solo, que no se cuenta entre otras naciones”. Sin embargo, a pesar de su antigüedad, había una cosa que no habían experimentado: el autogobierno. Todavía no habían entrado en el país que les habían prometido muchas generaciones antes. Sus antepasados habían vivido allí, pero como individuos, una familia extendida, un clan, aún no como una nación. Ahora había que abordar un problema fundamental. ¿Qué forma de gobierno deberían adoptar? ¿Cómo debe gobernarse la nación? ¿Cómo debe ejercerse el poder? Antes de considerar la respuesta de la Torá, se deben tener en cuenta tres proposiciones de fondo. La primera es que el Israel bíblico no representaba una “religión” en el sentido que esa palabra transmite hoy. La “religión”, tal como la entendemos en el Occidente contemporáneo, es el producto de la Reforma, el cristianismo protestante y la historia de Europa desde el siglo XVII en adelante: las “guerras de religión” y el surgimiento del estado nacional secular. “Religión” en este sentido es una fe y una forma de vida que uno practica en privado, en casa o en un lugar de culto. Tiene poca relación con el dominio público: el gobierno, la sociedad, la economía, los medios, la forma en que ordenamos nuestra vida colectiva. La Torá tiene una visión diferente de las cosas. La fe de Israel se extendió a casi todos los aspectos de su existencia colectiva. Los libros mosaicos contienen legislación sobre el derecho penal y civil, el bienestar y la protección de los pobres, la agricultura y la forma en que se distribuye y trabaja la tierra, las relaciones entre patrón y empleado, etc. Lejos de estar confinada a la vida privada, la Torá está más interesada en el dominio público que en la odisea interior del alma.


La Torá es un intento único de crear una nación gobernada no por la búsqueda del poder o la acumulación de riqueza sino por el reconocimiento del valor de cada persona como imagen de Dios. Para la Torá, como dijo John Locke, “Donde no hay ley, no hay libertad”. De hecho, el sistema judaico podría describirse mejor como una nomocracia. En el famoso dicho, representa “el gobierno de las leyes, no de los hombres”. El sacerdote enseña la palabra de Dios para siempre; el profeta, la palabra de Dios para este tiempo. El rey está más inmerso en las exigencias inmediatas del arte de gobernar. Es menos maestro que enseñado. Se vuelve hacia el sacerdote y el profeta en busca de consejo. No obstante, fue el rey a quien la tradición adjuntó el mandato de leer la Ley (secciones del libro de Devarim) en la reunión nacional cada siete años. Se le encargó que el pueblo no olvidara su pacto con Dios.

La verdadera diferencia entre el judaísmo y la herencia de la antigua Grecia es que los judíos no veían la política como la máxima expresión de la vida colectiva. Era necesario (“Oren por el bienestar del gobierno”, dijo el rabino Hanina, “porque sin él, los hombres se comerían unos a otros vivos”). Pero también estaba, como testifica tan elocuentemente la literatura profética, plagado de peligros de corrupción y compromiso. La mejor defensa de la libertad es asegurar que no todos los poderes se concentren en una sola persona o institución. Era necesario un sacerdocio independiente para garantizar que el servicio de Dios nunca se alistara con fines puramente políticos. Los profetas eran necesarios para “decir la verdad al poder” y exponer la injusticia y la opresión. De ahí la estructura tripartita establecida en Shoftim. Quizás la verdad política más profunda del judaísmo es que las personas no existen para servir al estado. El estado existe para servir al pueblo, cuyo verdadero servicio no es al hombre sino a Dios.


Vemos como dice Rab Sacks la diferencia del judaísmo, de nuestras leyes de la Torá que tienen un enfoque muy diferente para conducir al pueblo judío y a sus miembros. De tan diferente me aparece vanguardista en plena modernidad y nos lleva de la mano a la libertad ordenada individual y colectiva, al equilibrio en los poderes, a la claridad, a saber la importancia de las instituciones para ayudarnos a ser mejores personas y elevar nuestro servicio divino reflejado en el rostro de todo otro. Vayamos en busca de estos ideales cada día de nuestras vidas y logremos la paz anhelada en Israel y en el mundo de esta manera. Nuestra alma unos centímetros arriba de nuestra cabeza para observarlo  todo en conciencia y tomar las mejores acciones en beneficio de todo otro y desde un buen corazón.

¡Shabat shalom a todos!

Grace Nehmad

miércoles, 12 de agosto de 2026

El instante promete

 El virtuoso Jankelevitch nos dice que la gracia de la segunda fe nos es negada. El tiempo nos enfrenta a la muerte y no podemos pensar el tiempo sólo en el tiempo recordando a Bergson. Es Jankelevitch un maestro de las palabras, sus textos nos iluminan. Lo irreversible es la temporalidad del tiempo y el tiempo es irreversible. El hombre es lo que será y es irreversible, no puede regresar, el pasado es pasado. El tiempo es poesía y es lo adorable en él que da poesía y pintura a los que no son artistas decía Jankelevitch, música en sus palabras con conceptos profundos. El tiempo es misterioso y real. Hay mucha nostalgia en estas palabras. El tiempo no es espectáculo, es real y espera en la duración del mundo. Al final es algo pesimista. Pero podemos hacer una primavera de cada instante y lo serio es disponer de nuestras acciones con más meditación. La muerte es el límite de la vida y el instante es posibilidad y sueño a partir de ese límite. Por ello actuamos y hay nostalgia porque el tiempo corre rápido. Es real y fuerte pero pienso podemos leerlo positivo dentro de su irreversibilidad y actuar con fe en el instante como decía Levinas que es mágico y puede ser milagroso.

Abundancia en claridad y persistencia

 Tehilim 65 - El Salmo de la cosecha:

> "Coronaste el año de Tu bondad, y Tus nubes rociarán gordura." [65:12]


Dentro de lo nebuloso todo se aclara y recibimos abundancia, persistimos, hacemos el bien, comenzando por sonreir al nuevo día.

martes, 11 de agosto de 2026

Dar física y espiritualmente

 Del Zohar sobre tzedaká / donativos, estas son las 3 más citadas por el Rambam:


La que te sirve para hoy - Zohar, Vayikrá 71b:

> "Aquel que da tzedaká con corazón alegre, el Santo Bendito Sea lo inscribe en el Libro de la Vida, y su mérito protege al mundo entero."


En arameo original: “Man deiahav tzedaká bejedi jada, Kudsá Berij Hu katav leh beSefer DeJaim”


La del sostén del mundo - Zohar, Terumá 151a:

> "La tzedaká es el fundamento sobre el que se sostiene el mundo. Cuando el hombre da de lo suyo al pobre, hace descender la bondad de arriba hacia abajo y sostiene a los superiores y a los inferiores."


La más dura y hermosa - Zohar Jadash, Ruth:

> "Más hace la mano del que recibe que la mano del que da. Porque el que da, da monedas. Pero el pobre, al recibir, le da al rico la vida eterna. Por eso el pobre debe agradecer al rico, y el rico mucho más al pobre."


Es la inversión que Levinas te explicaba: no eres tú el que hace el favor. Es él el que te permite existir justificadamente.


Vinimos a dar a este mundo de manera física y espiritual y pienso nos debemos concentrar en las dos y valorar las dos pues el compartir y la presencia también dan y mueven montañas, crear y dar en alegría, compartir siempre en amor.

lunes, 10 de agosto de 2026

En el encuentro, tiempo del otro

 Emmanuel Levinas (1906-1995) - El tiempo es el Otro.

Para toda la filosofía occidental antes de él - desde Platón hasta Heidegger - el tiempo es algo mío. Mi tiempo. Mi ser-para-la-muerte.

Levinas le da la vuelta. Dice: No.

El Tiempo no es mío, nace del Otro.

Tú no sientes el tiempo porque tu reloj avanza. Sientes el tiempo porque el Otro te interrumpe.

Estás tranquilo, en tu mundo, y de pronto aparece un rostro. Alguien te mira. Y te dice sin hablar: "No me mates. Respóndeme."

Esa irrupción te saca de tu presente eterno y te obliga a tener futuro, a tener responsabilidad. El tiempo empieza ahí. No en el Big Bang. En el encuentro.

El Rostro - Visage:

El Otro no es una idea. Es un rostro desnudo, vulnerable. Cuando ves el rostro del otro - no sus ojos bonitos, su cuello, su mano herida que te preocupa - ves infinito.

Y ese infinito te acusa: tú eres responsable de él antes de haber elegido serlo. Antes de cualquier contrato. Antes de nacer, ya debes.

Levinas lo llama: responsabilidad asimétrica. Yo soy responsable del Otro sin esperar que él sea responsable de mí. Como un padre por su hijo. Como tú por la mano de esa persona.


¿Y qué tiene que ver con el tiempo?

Para Levinas, el verdadero futuro no es lo que yo planeo - mi carrera, eso es solo prolongar mi presente.

El verdadero futuro es lo que el Otro puede traer y que yo jamás podría inventar. Es impredecible, es mesiánico.

Por eso dice en El Tiempo y el Otro (1947):

> "El tiempo no es la limitación del ser, sino su relación con lo infinito. El tiempo es la manera en que el Infinito se abre en lo finito a través del Otro."


Heidegger dijo: "El tiempo es para entender mi muerte".

Levinas responde: "No, el tiempo es para entender que yo no soy el centro, y que mi vida solo vale si me hago rehén del Otro".

Es también la filosofía judía más pura después del Rambam: primero amar a Dios, y amar a Dios es no poder ser indiferente al rostro humano que tienes enfrente.


Prepararnos siempre para esos encuentros mágicos. En soledad construir para llegar a ellos. Es soledad sumada a solidaridad. Testimoniar mi historia pero ser testigos de todo otro será el juego hacia el encuentro y ahí devenimos uno. Elevamos y damos sentido a toda existencia.

sábado, 8 de agosto de 2026

Vigilarnos dentro y fuera

 Perashá Shoftim

Deuteronomio 16:18

Jueces (shoftim) y alguaciles( shoftim, ejecutores de los fallos de los jueces) pondrás para ti en todas las ciudades que el Eterno tu Dios asigna a tus tribus y juzgarán al pueblo con juicio justo. No torcerás el derecho, no harás acepción de personas ni admitirás regalos(sobornos), porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte los juicios del justo.


Es muy importante cuidarnos dentro y fuera, actos y resultados, vigilar y en especial al deseo y a los sentidos para no caer en sobornos interiores ni exteriores. Que el deseo sea interior y puro, provenga de Hashem, de realizar la misión divina.

viernes, 7 de agosto de 2026

Elecciones de vida

 Perasha Ree


En Reeh, Moisés pasa de los principios generales del pacto a los detalles específicos, prologándolos con una advertencia de la elección que tienen por delante: bendiciones si son fieles a las leyes de Dios, maldiciones si no lo son. Estos los proclamarán a la nación, en el monte Gerizim y en el monte Ebal, cuando entren en la tierra. Deben destruir todo rastro de idolatría y establecer un sitio central que Dios elegirá donde adorarán, ofrecerán sacrificios y comerán alimentos consagrados. Luego, Moisés emite más advertencias sobre la idolatría, los falsos profetas, los animales limpios e inmundos, los diezmos y el año sabático, cuando se cancelan las deudas y se libera a los esclavos hebreos. La parashá concluye con las leyes de las tres festividades de peregrinación cuando la nación va a celebrar y los hombres “aparecen ante el Señor” en el lugar central de adoración. Esta perasha también habla de los falsos profetas, del diezmo y de la caridad y concluye con ciertas reglas para las fiestas de peregrinaje: pesaj, sucot y shabúot.


Deuteronomio 13:1 

Todo lo que yo te mando has de hacer, sin añadir ni quitar nada.

Cuando aparezca en medio de ti un profeta o un soñador que te anuncia alguna señal o algún prodigio y realmente la señal o el prodigio aparece y él propone:”Vayamos tras otros dioses que tú no conociste y que los sirvamos, no escucharás las palabras de tal profeta o soñador porque ello es una prueba a que te somete el Eterno tu Dios para comprobar si en verdad Le amas con todo tu corazón y con toda tu alma. Es el Eterno, vuestro Dios a Quien seguiréis.


Es simple y claro el camino, debemos seguirlo con fe y avanzar de la mano de la luz divina sin dejarnos apantallar por falsos profetas, por el materialismo y consumismo. Esos son los otros dioses y debemos regresar a nuestro centro y equilibrio siempre ayudando a rectificar y aclarar el camino de todo otro en amor.


Nos dice Rab Sacks:

Habiendo establecido el prólogo y el preámbulo del pacto y sus principios rectores generales, Moshé pasa a los detalles, que formarán la mayor parte del libro de Devarim, desde el capítulo 12 hasta el capítulo 26. Pero antes de comenzar con los detalles, establece una propuesta que es la más fundamental del libro, y que será repetida una y otra vez por los Profetas de Israel:

“Mira, hoy pongo delante de ti bendición y maldición: bendición, si obedeces los mandamientos de Jehová tu Dios que yo te ordeno hoy; y maldición si no obedeces los mandamientos del Señor vuestro Dios, y te apartas del camino que yo te mando hoy, y sigues dioses ajenos, a quienes no has experimentado.” (Devarim 11:26-28)


En pocas palabras, si te portas bien, las cosas irán bien. Si actúas mal, las cosas saldrán mal. Comportarse bien significa honrar nuestro pacto con Dios, serle fiel, escuchar sus palabras y seguir sus mandamientos. Esa fue la base de la nación. Únicamente tuvo a Dios como su libertador y legislador, su soberano, juez y defensor. Otras naciones tenían sus dioses, pero ninguna tenía un pacto con ninguno de ellos, y mucho menos con el Creador del cielo y la tierra.

Hay cosas que Israel debe hacer para sobrevivir. Por lo tanto, advierte Moshé, cuídate de cualquier tentación de actuar como las naciones que te rodean, copiando sus dioses, su culto o sus prácticas. Su camino no es el tuyo. Si os comportáis como ellos, pereceréis como ellos. Para sobrevivir y prosperar, mantente fiel a tu fe, historia y destino, tu misión, llamado y tarea como “Reino de Sacerdotes y nación santa”.

Como actúes, así te irá. Una sociedad libre es un logro moral. Una sociedad es fuerte cuando se preocupa por los débiles, rica cuando se preocupa por los pobres e invulnerable cuando se preocupa por los vulnerables. Históricamente, el único garante final de esto es la creencia en Alguien más grande que este tiempo y lugar, más grande que todo tiempo y lugar, que nos guía por el camino de la rectitud, viendo todo lo que hacemos, instándonos a ver el mundo como Su obra, y los humanos como Su imagen, y por lo tanto cuidar de ambos. Bein adam le-Makom y bein adam le-chavero, los deberes que tenemos para con Dios y los que le debemos a nuestros semejantes, son inseparables. Sin creer en Dios, perseguiríamos nuestros propios intereses y, finalmente, los que se encuentran en los márgenes sociales, con poco poder y menos riqueza, perderían. Ese no es el tipo de sociedad que se supone que los judíos deben construir.

La buena sociedad no sucede por casualidad. Tampoco es creado por el mercado (cómo gastamos nuestro dinero) o el estado (el gobierno). Se hace a partir de las elecciones morales de cada uno de nosotros. Ese es el mensaje básico de Devarim: ¿Elegiremos la bendición o la maldición? Como dice Moshé al final del libro: “Hoy llamo a los cielos y a la tierra por testigos de que os he puesto delante la vida y la muerte, las bendiciones y las maldiciones. Elige ahora la vida, para que vivas tú y tus hijos. (30:15, 19)


Los hombres están calificados para la libertad civil en proporción exacta a su disposición a poner cadenas morales sobre sus propios apetitos... La sociedad no puede existir, a menos que se coloque en alguna parte un poder controlador sobre la voluntad y el apetito; y cuanto menos hay dentro, más debe haber fuera. Está ordenado en la constitución eterna de las cosas, que los hombres de mente intemperante no pueden ser libres. Sus pasiones forjan sus grilletes”.

En otras palabras, cuanto menos dependa la aplicación de la ley de la vigilancia o de la policía, y cuanto más de los hábitos internalizados de cumplimiento de la ley, más libre será la sociedad. Es por eso que Moshé, y luego Esdras, y aún más tarde los rabinos, pusieron tanto énfasis en aprender la ley para que se hiciera natural guardar la ley.


Creo que Moshé tenía razón cuando nos enseñó que la gran elección de vida está entre la bendición y la maldición, entre seguir la voz de Dios o el llamado seductor del instinto y el deseo. La libertad se sustenta sólo cuando una nación se convierte en una comunidad moral. Y cualquier comunidad moral alcanza una grandeza mucho más allá de sus números, a medida que elevamos a otros y ellos nos elevan a nosotros. Tratemos de escoger siempre el camino del bien, de la verdad. Pasos sólidos construyen lo duradero y liberan falsas pantallas.


Me hace mucho sentido lo que nos transmite Rab Sacks, forjarnos desde dentro, internalizar nuestra Torá y su camino del bien, ser en unión con todo otro y no necesitar vigilantes, que estén presentes sólo como recordatorio. Fluir con Hashem a Su servicio y muy cerca del corazón de todo otro para ayudarlo y servirlo en todo momento.

¡Shabat shalom 

 a todos!

Grace Nehmad

jueves, 6 de agosto de 2026

Superar carencias

 Para duelo y exilio del padre, este es el párrafo central del Zóhar I, 216b - sobre Jacob:


> "Cuando el hombre deja este mundo, su espíritu permanece en la casa durante siete días y ve a sus hijos y a su familia en duelo. Y luego se eleva. Pero hay almas que no pueden elevarse, porque sus hijos aún no han aprendido a pronunciar su nombre correctamente. Quedan suspendidas entre la casa que dejaron y la casa a la que no llegaron. Ese es el verdadero exilio: no el del cuerpo, sino el del nombre que nadie sabe recordar."


En arameo: Neshama azla ve-neshama atya, ve-shma nashia - un alma va y un alma viene, y un nombre se olvida.


Los cabalistas lo interpretan así: 

Tu padre no está en otro mundo. Está en exilio entre dos mundos mientras tú no puedas contar su historia en tu propia lengua. No se trata de recordarlo exactamente como él fue, sino de traducir su exilio a tu idioma. Cuando logras pronunciar su nombre con tu voz, no con la suya, su alma por fin puede irse a su paraíso.

Es literalmente My Father's Paradise de Sabar, pero escrito hace 800 años. El hijo tiene que convertirse en el traductor del padre para liberarlo.

Quizá si me pregunto por mi padre cubano y sus carencias, la abuela poniendo a cocer agua como si fuera sopa para disimular abundancia, comprendo sus ideas de que la carencia y el miedo siguen ahí y nos persiguen. Entonces quiero entrar en su lengua y comprender sus limitaciones que son las mías heredadas y superarlas.



Rescatar en unión

 Zóhar, Bereshit 1b:


> "El Santo, bendito sea, no creó al mundo sino para que fuera conocido y amado. Y cuando el amor es verdadero, el ojo no ve defecto. Como está escrito: 'El amor cubre todas las transgresiones'. Por eso, quien ama al otro de verdad, aunque vea en él una falta, su amor lo obliga a no verla, a cubrirla. Porque el amor es el secreto de la unidad."


En arameo original dice algo así: Rahimuta delev, hu raźa de-ijjuda - el amor del corazón es el misterio de la unidad.


El amor debe hacerse ciego porque decide no usar la falta del otro para separarse. No es ignorancia, es trabajo espiritual. Cubrir no es negar, es no dejar que el defecto rompa el lazo.


Desafortunadamente es justo lo opuesto a lo que el mundo hace hoy: usar el defecto para justificar la distancia. El Zóhar dice: si tu amor depende de que el otro sea perfecto, no es amor, es comercio.


Tratemos de permanecer unidos y pulir nuestros intercambios para lograr verdaderamente amarnos.