Esta semana caótica para mí termina, llega Shabat, un descanso, una maravilla. Es difícil empezar a salir y acomodar mis demandas de ejercicio, rezo, canto y meditación. Soy muy disciplinada y ahora mis tiempos se acortan y no logro cumplirlo todo y eso me descuadra. Así no puedo funcionar. Otros, aunque no sea sano, lo consiguen, yo sé que no lo aguanto. Necesito entonces reubicar tiempos y espacios. Shabat me ayudará, lo sé.
Llenar de color la existencia meditándola
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