El virtuoso Jankelevitch nos dice que la gracia de la segunda fe nos es negada. El tiempo nos enfrenta a la muerte y no podemos pensar el tiempo sólo en el tiempo recordando a Bergson. Es Jankelevitch un maestro de las palabras, sus textos nos iluminan. Lo irreversible es la temporalidad del tiempo y el tiempo es irreversible. El hombre es lo que será y es irreversible, no puede regresar, el pasado es pasado. El tiempo es poesía y es lo adorable en él que da poesía y pintura a los que no son artistas decía Jankelevitch, música en sus palabras con conceptos profundos. El tiempo es misterioso y real. Hay mucha nostalgia en estas palabras. El tiempo no es espectáculo, es real y espera en la duración del mundo. Al final es algo pesimista. Pero podemos hacer una primavera de cada instante y lo serio es disponer de nuestras acciones con más meditación. La muerte es el límite de la vida y el instante es posibilidad y sueño a partir de ese límite. Por ello actuamos y hay nostalgia porque el tiempo corre rápido. Es real y fuerte pero pienso podemos leerlo positivo dentro de su irreversibilidad y actuar con fe en el instante como decía Levinas que es mágico y puede ser milagroso.
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