Grace Nehmad

miércoles, 26 de agosto de 2026

Caminos paralelos

 Jankélévitch

habla de lo inefable como la música y tocaba el piano mucho. Debussy y Rabel, Satie en su mente y filosofía. No existe casi, es impalpable, inconsistente. Es la vida como la noche de Fauré y el amanecer de Satie, decía. También le gustaba Fauré como la manera de descifrar en música y lo trasladaba a la filosofía. No se requiere de exactitud es aliento al borde, en gracia, recorrer senderos. Es como deslizarse de un elemento a otro. Me parece que utiliza mucho la música para aterrizar las palabras, que nos podemos inspirar en él y ayudarnos de la música para vivir y comprender más. Tampoco se sentía profesional, sólo le gustaba, herramienta de vida. No necesitamos ser profesionales, sólo crear y estar presentes.

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