Sueño, entonces soy, interpretación sociológica
de los sueños. Mundo social de los sueños, parece que nos persiguen. ¿Cómo se fabrica el sueño?
Articular método y luego aplicarlo. El sociólogo da otra respuesta a los sueños
a partir de Freud pero muy diferente. Es interpretación sociológica de los
sueños. Es intimidad el espacio de los sueños, historia íntima y colectiva. Las
intrigas se relacionan en los sueños y son colectivas, en familia e
instituciones, de contradicciones dentro. Son de actualidad y Bernard Lahire,
sociólogo, realizó estudios de ocho entrevistados, cuatro hombres y cuatro
mujeres. La dominación masculina no siempre es violación y se refleja en el
estudio. Hay temas tabúes, nos dice. Freud habla de censura y por ello aparecen
en código. En la noche la imaginación se libera. El investigador es tipo
sacerdote y analista. Se le confiesan cosas profundas y relevantes dentro y fuera. Son entrevistas largas las
que realizó y se dieron ligaduras intensas con los pacientes. Hay diarios de
sueños. Un paciente anota sus sueños porque tuvo un sueño intenso de niño y ya
sabía bastante de interpretación de sueños. Eran mil sueños. Los sueños son herramienta
de auto análisis. Un sueño de un entrevistado, Gerard, es sueño que libera las
palabras en un juego de imágenes que su abuelo danza sobre un libro de Dali. Sus sueños eran violentos y sexuales, homosexuales, con su abuelo y es fuerte porque vive
violencia y abusos. Sana a través de sus sueños. El enfoque sociológico es
dualidad entre el día y la noche. Lo onírico libera y es hablar para sanar. Mediante
sueños, expresión e interpretación, las personas sanan. Así, el entrevistado
logra tener una vida alegre. Todos sueñan en permanencia y unos recuerdan y
otros, no. En pandemia los sueños que trabajó nuestro investigador fueron muy
aislados. Pero en ellos, una niña revela el miedo al virus y veía a sus padres
debilitarse en su sueño, pues se retiran superpoderes a sus héroes. El mismo autor no
puede interpretarse a sí mismo y es confiarse a otros. Es interesante ver que
aquí se trata de estudios de caso y otros tratan de estudiar los sueños de
manera estadística. En cualquier caso, aún sabemos muy poco de nuestros sueños
y de lo que pueden transmitirnos y guiarnos como humanidad. No logramos usarlos
como herramienta cotidiana de trabajo. Culturalmente existen maneras diferentes
de vivirlos e interpretarlos. En occidente casi no se les da origen místico ni
tanta importancia. Para los médicos tibetanos es herramienta de salud física. El
puente de comunicación con Dios se da desde todas las religiones. Sueño y vigilia
nos viven pero aún sabemos poco de nuestros sueños, del cuerpo y de la relación
cuerpo y alma. Se conoce poco al cuerpo y no tenemos conciencia de él. Los
alcances de la mente se relacionan con la posibilidad de explicar sueños y de
traerlos a la conciencia. Quizá podemos aspirar a ni siquiera explicar, al menos recordar y saber
observar, integrar. Al final, los sueños son sociológicos y toman fuerza o se
apagan desde la interpretación cultural de ellos y las herramientas para
estudiarlos e interpretarlos en cada caso. Me parece determinante fluir y no
fragmentar y empezar a utilizarlos también para ayudar a otros. Escuchar sus
avisos y saber asistir a través de ellos. Estamos lejos de ello porque nos
asustan y no los comprendemos de manera racional. El ideal sería integrar más
sueño y vigilia y ponerla al servicio del otro.

Sueño y vigilia al servicio del otro en integración