Responder al por qué. Parece que no hay respuestas. Las rosas no tienen por qué. Quizá el cómo debe ser suficiente. No debemos renunciar al por qué y quizá no todo tiene respuesta de finalidad humana. Lo vivo es lugar de preguntas interhumanas. Las preguntas responden a nuestras relaciones con sentido, a nuestro estar en el mundo. Quizá también hay dimensiones espirituales que responden como posibilidades. Somos secreto y posibilidad.
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