La fiesta nos ayuda y nos alejamos de las normas. Hay reglas y es romperlas y permitir pero hay límites y también es un tema importante porque violar tantos límites puede resultar un desastre terrible. Ahora en diciembre es especie de carnaval y se busca ser libres en escape de los padres por ejemplo. Se da una accesibilidad temporal, ¿cómo regularla? Es quizás preparación para la castración posterior. Se desborda todo y luego regresa a su límite, es oxigeno que prepara y disuelve, restaura la comunicación entre los individuos. Pienso que debemos regular la fiesta para no caer en desastres. Es cultural y regulado, pero quizás podemos liberar en el cotidiano y no esperar a esos escapes desbordantes. Los valores se invierten y luego todo regresa a su lugar. Son transgresiones permitidas. Cuestionemos estas fiestas, su necesidad y consecuencias negativas.
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