Perek 6, Baraitá 6
ו גְּדוֹלָה תּוֹרָה יוֹתֵר מִן הַכְּהוּנָּה וּמִן הַמַּלְכוּת, שֶׁהַמַּלְכוּת נִקְנֵית בִּשְׁלֹשִׁים מַעֲלוֹת, וְהַכְּהֻנָּה בְּעֶשְׂרִים וְאַרְבַּע, וְהַתּוֹרָה נִקְנֵית בְּאַרְבָּעִים וּשְׁמוֹנֶה דְבָרִים. וְאֵלוּ הֵן, וּמִתְיַשֵּׁב לִבּוֹ בְּתַלְמוּדוֹ, שׁוֹאֵל וּמֵשִׁיב שׁוֹמֵעַ וּמוֹסִיף, הַלּוֹמֵד עַל מְנָת לְלַמֵּד וְהַלּוֹמֵד עַל מְנָת לַעֲשׂוֹת, הַמַּחְכִּים אֶת רַבּוֹ…
La Torá es superior al sacerdocio y al reinado. Pues el reinado se adquiere por medio de treinta virtudes y al sacerdocio por medio de veinticuatro; mientras que la Torá se adquiere a través de cuarenta y ocho cosas. Y estas son: 41) Sosiega su corazón en el estudio. 42) Pregunta y responde. 43) Escucha y añade. 44) Aprende con la intención de enseñar. 45) Aprende con la intención de practicar. 46) Incrementa la sabiduría del maestro…
El Taná de la Baraita continúa con una serie de consejos para aquellos que han alcanzado cierto nivel de conocimientos de Torá. El Talmid Jajam tiene siempre presente de que la paciencia y la reflexión son indispensables para progresar. Estudia la Torá con meditación y tranquilidad, no con rapidez y precipitación. El Tiféret Israel explica: Cuando enseña a otros la Torá, primero asienta correctamente en su corazón cómo habrá de ordenar sus palabras, para que todos logren comprenderla a la perfección.
Cuentan los alumnos del Gaón Rabí Yejézkel Abramsky, que previo a cada disertación siempre se esforzaba por entender con suma claridad lo que iba a enseñar. Cierta vez lo escucharon preparar un complicado tema en su habitación, parecía ser como si estuviera allí estudiando con alguien más. Preguntaba y contestaba. Luego le preguntaron: “¿Con quién estaba estudiando?”. El Rabí sonrió y les dijo: “No estudiaba con nadie, sino que así lo acostumbré desde mi infancia: Cuando preparo lo que voy a enseñarles, me imagino como si todos ustedes estuvieran delante de mí, pienso en sus posibles preguntas, sus respuestas y también pienso en las preguntas que les surgirán de mis respuestas, así me preparo para todos los escenarios posibles y dejarles claro el tema”.
El Sefat Emet, le da otra interpretación a lo que dice la Baraitá: el sosiego que se menciona, es una cualidad que adquiere el erudito maduro, quien a través de los años ha adquirido con mucho esfuerzo y entrega, un vasto cúmulo de conocimientos, esta formación no la consiguió en pocos días, en el camino, tuvo que sortear en varias ocasiones, preocupaciones y problemas, y uno de los aprendizajes fue el hacer a un lado la ansiedad y mantenerse sosegado y calmo, mientras sus ojos y su mente se mantuvieron ocupados en las Sagradas Escrituras.
Esta experiencia de vida le enseña a preguntar y responder: Pregunta lo que no entendió de lo estudiado, e intenta dar respuestas adecuadas. También cuando otros le preguntan, procura encontrar respuestas correctas y profundizar bien en lo estudiado, de esta manera consigue verdaderos conocimientos de Torá. El verdadero erudito no es tan orgulloso como para no requerir información de nadie, ni considera que no esté a su altura…
“Sólo el intercambio y la búsqueda colectiva nos permiten apropiarnos de la sabiduría contenida en la Torá”.
Lo tomé de musarito semanal. Es una gran reflexión para todos del puente que permite la enseñanza para transmitir el conocimiento y que se fije bien en nosotros y nuestros alumnos, nuestra descendencia. El estudio de la Tirá dicen nuestros sabios llevará a la acción tarde o temprano. Somos combinación cuerpo y alma, dentro y fuera, uno y muchos y es imperativo precisar en estos puentes.
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