Perek 6, Baraitá 6
ו גְּדוֹלָה תּוֹרָה יוֹתֵר מִן הַכְּהוּנָּה וּמִן הַמַּלְכוּת, שֶׁהַמַּלְכוּת נִקְנֵית בִּשְׁלֹשִׁים מַעֲלוֹת, וְהַכְּהֻנָּה בְּעֶשְׂרִים וְאַרְבַּע, וְהַתּוֹרָה נִקְנֵית בְּאַרְבָּעִים וּשְׁמוֹנֶה דְבָרִים. וְאֵלוּ הֵן, וְהַמְכַוֵּן אֶת שְׁמוּעָתוֹ, וְהָאוֹמֵר דָּבָר בְּשֵׁם אוֹמְרוֹ, הָא לָמַדְתָּ כָּל הָאוֹמֵר דָּבָר בְּשֵׁם אוֹמְרוֹ מֵבִיא גְאֻלָּה לָעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר (אסתר ב), וַתֹּאמֶר אֶסְתֵּר לַמֶּלֶךְ בְּשֵׁם מָרְדְּכָי:
La Torá es superior al sacerdocio y al reinado. Pues el reinado se adquiere por medio de treinta virtudes y al sacerdocio por medio de veinticuatro; mientras que la Torá se adquiere a través de cuarenta y ocho cosas. Y estas son: 47) Aprende su lección con precisión. 48) Quien enuncia el nombre del autor, pues aquel que enuncia las cosas en nombre del que las dijo, trae redención al mundo, pues así está dicho: « Ester se lo reveló al rey en nombre de Mordejai ».
¿Acaso es necesario que el Taná declare que el erudito no puede “robar” las ideas que no le pertenecen para conseguir una falsa impresión? ¿Cómo se vincula esto con la adquisición de la Torá? A lo que se refiere el Taná, es que no es suficiente que el orador diga: “Lo que estoy exponiendo, no es de mi propia inspiración, lo adquirí por medio de mi estudio”, sino que debe mencionar la fuente de donde lo obtuvo, porque si no lo hace, estará sustrayendo al verdadero autor de su propio derecho al crédito, y a una admiración y estima que no le pertenecen.
Recordar siempre la importancia de citar y dar reconocimiento a nuestras fuentes. De esa manera no robamos, pues dice Luzzatto que es una transgresión más común que el acto sexual ilícito y menos común que hablar mal de otros… Y es que no nos damos cuenta y debemos ganar en conciencia de estas fallas y al citar de hecho, nos elevamos ya que se nota que estamos estudiando y contagiamos el estudio a otros.
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