Profetas
Reyes II-15
Y cierto día, sucedió que él llego allí y se dirigió a la buhardilla y se acostó allí. Y dijo a Guejazí, su mozo: “Llama a shunamita”… y ella dijo: “Yo habito en medio de mi gente”. Entonces él dijo: “Qué, pues, se podrá hacer por ella?”. Guejazi dijo:”En verdad, ella no tiene hijo, y su marido es anciano”. Elishá dijo: Llámala, Él la llamó, y ella se paró en la entrada.
Me parece que ella puede habitar con amor y orgullosa en medio de la gente pues otros no tienen que darnos valor, existir es ya el valor que nos da Hashem y debemos valorarlo y embellecer el instante con nuestras particularidades, hacerlas brillar. Por otra parte ser llamado es ya ser notado y escogido por el otro. Valoremos ese privilegio y escojamos ser en iluminación para quien nos escoge si así lo sentimos, desde el corazón. Quizá no podemos atender al llamado de todos, pero me parece importante encontrar la forma de hacerlo y responder con lo que podamos ofrecer. El otro es Hashem que nos llama a atenderlo.
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