Perasha Devarim:
Deuteronomio 1:1-3:22
El primero de Shvat (37 días antes de su fallecimiento), Moshé comienza su repetición de la Torá para toda la congregación de los Hijos de Israel, repasando los eventos ocurridos y las leyes entregadas en el transcurso del viaje de 40 años desde Egipto a Sinaí y a la Tierra Prometida, amonestando a la gente por sus fallos e iniquidades, y enlistándolos en el cumplimiento de la Torá y la observación de sus preceptos en la tierra que Dios les está dando como herencia eterna, a la cual ingresarían luego de su muerte.
Devarim 1:1
Éstas son las palabras que dirigió Moshé a todo Israel en el lado oriental del jordán sobre lo ocurrido en el desierto de Arabá, el mar rojo (Yam Suf) y entre Parán, Tofel, Labán camino a… comenzó Moshé a explicar… Mirad la tierra que os di, id a poseerla. Es la tierra que prometí a Abraham, Yitzjak y Yaakov para dársela a ellos y a su descendencia después de ellos.
La promesa se cumple y es necesario poseer la tierra, cerrar el círculo. Moshé señala nuestros errores y nos encamina para ser fuertes y no temer, pero somos nosotros los que debemos cumplir y actuar y ahora unirnos en shabat y en el ayuno que viene para aproximar la redención y toda redención uniendo la tierra, lo físico y espiritual, todas nuestras dimensiones, al servicio divino.
Nos dice Rab Sacks:
En el último mes de su vida, Moshé reunió al pueblo. Los instruyó sobre las leyes que debían cumplir y les recordó su historia desde el Éxodo. Esa es la sustancia del libro de Devarim. Al principio de este proceso, recordó el episodio de los espías, la razón por la que a los padres de las personas se les negó la oportunidad de ingresar a la tierra. Quería que la próxima generación aprendiera la lección de ese episodio y la llevara consigo siempre. Necesitaban fe y coraje. Quizás eso siempre ha sido parte de lo que significa ser judío. Cuando diez de los hombres regresaron con un informe desmoralizador y la gente entró en pánico, al menos parte de la culpa recaía en Moshé. La gente había pedido espías. Debería haber dejado claro que los hombres que estaba enviando no debían actuar como espías. Hay un dicho famoso de los Sabios: "Hazte un maestro y adquiere un amigo". El orden de los verbos parece incorrecto. No haces un maestro, adquieres uno. No adquieres un amigo, haces uno. De hecho, sin embargo, la afirmación es precisamente correcta. Te haces un maestro al estar dispuesto a aprender. Te haces un líder al estar dispuesto a seguirlo. Cuando la gente no está dispuesta a seguir, incluso el mejor líder no puede liderar. Eso es lo que le sucedió a Aarón en la época del Becerro, y de una manera mucho más sutil a Moshé en la época de los espías. Eso, diría yo, es una de las razones por las cuales Joshua fue elegido para ser el sucesor de Moshé. Hubo otros candidatos distinguidos, incluidos Pinchas y Caleb. Pero Joshua, sirviendo a Moshé durante los años del desierto, fue un modelo a seguir de lo que es ser un seguidor. Eso, los israelitas necesitaban aprender. Creo que los seguidores son el gran arte descuidado. Los seguidores y los líderes forman una asociación de desafío mutuo y respeto. Ser un seguidor en el judaísmo no es ser sumiso, acrítico, aceptar ciegamente. Cuestionar y discutir son parte de la relación. Sin embargo, con demasiada frecuencia, denunciamos la falta de liderazgo cuando realmente sufrimos de falta de seguidores.
Me parece central lo que señala Rab Sacks aquí, en el corazón del recuento antes de entrar a la tierra prometida debemos tomar un rol activo también como seguidores y saber seguir y estimular a nuestros líderes. Se trata de un trabajo en equipo en general y podemos ser alumnos y maestros de nuestros maestros y alumnos al mismo tiempo y potenciar nuestros encuentros en todas nuestras relaciones siendo en ellas alumnos y maestros, líderes y seguidores. En estos tiempos los desacuerdos se prolongan y la violencia persiste y se vuelve desafortunadamente, parte del cotidiano… entonces con más fuerza, logremos la salud y la paz de dentro para afuera en responsabilidad y corrección. Hoy podemos combinar encuentros virtuales y presenciales desarrollo dentro-fuera y podemos ayudar y ser ayudados en un encuentro cercano con el rostro de todo otro. Logremos erradicar toda violencia en nuestras vidas desde este recuento y corrección que empieza por el cuidado de nuestras palabras y la presencia y abrazo intuitivo a todo otro en amor ¡Shabat shalom a todos!
Grace Nehmad
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