En el libro de Emmanuel Levinas, 1982. De Dieu qui vient à l’idée = "De Dios que viene a la idea".
Dios no entra como concepto que piensas. Entra en tu escenario de vida como huella que interrumpe. No es tema de teología. Es evento ético. Y ese evento ético se descubre en el rostro del otro que te interpela y te lleva a la acción. Cada uno actúa para ayudar al otro incluso con lo que el otro no expresa de manera directa, en su rostro y su mirada descifras lo que necesita para sanar, para estar bien y hacer su misión de vida en esta tierra.
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