Pirke Abot Perek 6 Baraira 3.2
Quien aprende de su prójimo un capítulo, una Ley, un versículo, un enunciado o incluso una letra, necesita conducirse hacia él con honor. Pues así encontramos con David, rey de Israel, quien no aprendió de Ajitófel sino solamente dos cosas, y lo llamó su maestro, su instructor y dador de conocimiento”. Pues fue dicho: “Y eras tú, hombre de mi rango, mi instructor y me da conocimiento.¿No es esto [un ejemplo del argumento] «de lo menor a lo mayor» (Kál Vajómer)? Si David, rey de Israel, que no aprendió de Ajitófel sino sólo dos cosas, y lo llamó su maestro, su instructor y que le da conocimiento; entonces, quien aprende de su prójimo un capítulo, una Ley, un versículo, una expresión o incluso una letra, con mayor razón necesita conducirse hacia él con honor. Y no hay otro honor sino la Torá. Pues fue dicho: Los sabios heredarán honor; Y así mismo dice: Y los íntegros heredarán bien,[3] y no hay otro bien sino la Torá misma, pues fue dicho: Pues una buena enseñanza les di; no desprecien mi Torá.
En el comentario anterior analizamos el aprendizaje que el rey David recibió de Ajitófel, la forma en que reconoció y expresó su gratitud solo por dos enseñanzas que recibió de él: Aunque el Todopoderoso te haya investido de poder e inteligencia, nunca subestimes un consejo, aun si se trata de alguien de menor rango o edad: quien escucha consejo es sabio.
“Hace falta más sabiduría para sacar provecho de un consejo, que para darlo”.
Me hace pensar en la humildad para escuchar los consejos y saber escuchar y apreciar todo encuentro, toda relación, sabernos vincular con todo otro y apreciar sus palabras. Somos mensajeros divinos y valorar a todo otro, es valorarnos a nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario