Hoy sigo en Florencia y ya mañana me voy… ha estado muy padre pues decidí ir al museo de Bargello otra vez para dibujar escultura, ello me ha cautivado este viaje. Fue un ejercicio profundo de la clase de dibujo y después tomé escultura y probé por primera vez hacer un busto de barro. Me encantaron estos ejercicios y continué profundizando este trabajo en el museo. Me dejan sin aliento las esculturas de Florencia, también ahora las admiro al tiempo que como en la piazza della signoria. Mi mirada en sus maravillosas formas busca profundizar en su expresión y movimiento. Lo malo sí es el infame calor y eso que estamos en junio y dicen que lo peor es en julio. En ese sentido qué bueno que ya regreso a casa. Regresar bien, creo, será resumir las vivencias de este año y dirigir con más claridad mi trabajo en general. Es difícil regresar y tener que continuar con los intentos por encajar socialmente, por explicar mi existencia tan diferente a todos los que me rodean. Es verdad que mi esclerosis limita mi tiempo de convivencia y que lo vivo como divertido pero sí es agotador, quizás hablo de más, quizás me preguntan y cuestionan demasiadas cosas y no tengo las respuestas que buscan, no se convencen ni me comprenden y luego debo justificarme pero no me gusta pues ni creo en ello.
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