Sábado en Florencia y es temprano y yo ya me comí tres panes y me tomé tres cafés y es que según que voy al museo pero me tardo en llegar y pienso en muchas cosas, recalculo mi vida. Tengo muchos gustos y habilidades, tengo muchas discapacidades o ahora les llaman habilidades especiales. No puedo hacer varias cosas y se me cierran cuestiones básicas que no resuelvo fácil y cada vez se complican más. Voy por la vida con bandera de paz pero no parece resolverse mi ecuación existencial. Mis habilidades positivas son muy positivas, las negativas ya no sé cómo sobrellevarlas. Todo apunta a que debo caminar poco por mi lado izquierdo que se desconectó algo con un brote cerebral que tuve hace 10 años. Antes de viajar a Florencia me caí y me pegué fuerte. Afortunadamente no me pasó nada. Sólo tuve un fuerte raspón en la rodilla y en el codo. Y viajé a Florencia sin problema y nada dije a nadie y este primer fin de descanso todo en mí se cae y quiero dormir mucho y no ver a nadie y no tener que caminar en el sol. Pero sé que debo activarme, ¡ahí voy! Creo que en esta etapa debo aceptar las actividades que me hacen bien y consentirme. Estudiar más en mis temas y desarrollarlos con calma, hacer lo que más disfruto y estar donde más disfruto. Muchas personas bonitas me rodean. Debo disfrutarlas a todas, ir más despacio. Debo estar más segura de mí y disfrutarme. Es como si la vida me diera una nueva oportunidad. La uso con agradecimiento y por ello reflexiono mucho cuanto hago. Ahora pienso en ciertas cosas que me llegaron con gran facilidad como la escultura, me brota, el francés que siento superior al español en partes, el canto con mi voz normal, me lo regalaron, el dibujo, el hebreo, la lectura semanal de la biblia o Torá, me regalaron todo mis maestros y ahora, ¿adónde van mis combinaciones? Ya lo veré paso a paso. Con mucha fe y reflexión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario