Para Víctor Hugo, los retos del hombre están en su centro y todo le causa celos y desconcierto, es quizás no saber el corazón de nuestras posibilidades y buscar fuera lo que tenemos dentro. Aunque haya vejez, no somos dueños de nuestros sentimientos, nos dice, y necesitamos revelarlos de diferentes maneras, en sinceridad. Ser sinceros implica construirnos diferente, en sensibilidad. La edad y la emoción se pueden reconciliar, nos dice. Es admirable encontrar esta claridad en la lucha entre los clásicos y los románticos que logró Hugo. Dada la evolución de la literatura él encuentra su camino propio y se sabe renovado. La libertad literaria es hija de la libertad política, nos dice, y toda revolución nos hace avanzar. Estamos sujetos estoy de acuerdo, a nuestro medio y sus corrientes nos influyen. El chiste es quizás encontrar nuestros equilibrios.
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