Ayer me caí al salir de la alberca. Nadé muy feliz mi maratón y me fue bien y la caída lo descompuso todo. Fue tan fuerte el impacto que no lograba levantarme. Sólo rezaba pues no sabía cómo iba a ser el golpe. Afortunadamente sólo me raspé la rodilla y el codo. La paramédica me limpió las heridas y logré hacer mi día en paz, inclusive empacar sin problema para mi viaje a Florencia y cenar de Shabat en casa de mi hermana, antes rezar en el templo la bienvenida de shabat. Dormí bien pero amanecí muy adolorida y sí tuve que tomar calmantes. Estoy en el avión reflexionando mi año que me trajo aquí y todo el trabajo realizado para descubrir mis actividades centrales en mi vida y llevarlas a cabo sin miedo. Mi hijo se independizó y supongo que ya me toca a mí. Entonces irremediablemente maduro y noto que el tiempo ha corrido. Ya puedo dejar atrás muchos miedos y prohibiciones y decidir mis años maduros libre de culpas. Aprecio mis limitaciones y posibilidades de manera realista y sigo mi camino. Es manera realista debe tener en cuenta este tipo de caídas. Debo aprender a cuidarme más, estar más atenta al caminar. Debo seguir mi trabajo en paz y tener fe. Vamos a ver cómo se ve Florencia desde esta nueva madurez.
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