El deseo duele y el placer es descanso después de haber comido pero parece más que la moderación dice Platón, la muerte. Pero esas mezclas son posesión y sufrimiento. El deseo es la vida humana pero estos placeres no nos darán la felicidad. El alma debe ser satisfecha pero con moderación,sugiere. Desear es vivir y la relación con respecto a nuestros deseos es lo central y no dejarse llevar por el cuerpo, es dominar y controlar en presencia y cálculo para no pagarlo
negativamente y que la racionalidad y el intelecto ganen en organizaciones justa de las tres partes del alma, tomando en cuenta la indignación ante la injusticia, el corazón y la pena. La razón debe de ir por encima del deseo. El alma debe recordar sus orígenes pre corporales. Antes de caer en esta dimensión corporal.
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