Escritos
Mishlé 18:20
El fruto de la boca del hombre satisface a su estómago, la cosecha de sus labios lo saciará. La muerte y la vida están en manos de la lengua y los que la aman comerán de su fruto… Más vale un pobre que se condene con integridad que el de labios perversos y necio a la vez.
Pienso que es una afortunada relación entre la satisfacción del estómago, la saciedad y la palabra; la relación de la creación del mundo y el lenguaje, nuestra esencia en la saciedad del estómago y la palabra. Estas relaciones afortunadas nos llevan a la conciencia de la palabra y buscar ser honrados en la riqueza de lo simple, en las palabras correctas que se alejan del mal hablar en especial de otros, también de sí mismo. Palabra simple y elevarnos en ella en vida y saciedad compartiendo en amor con una sonrisa en el rostro.
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