El santo Bal Shem Tov, el fundador del Jasidismo, explicó que la tierra está llena de tesoros pero, a menudo, esos tesoros están profundamente enterrados. Es necesario excavar para encontrarlos y una vez que han sido hallados, es necesario limpiarlos de impurezas, refinarlos o pulirlos, como en el caso del oro, los diamantes y otros por el estilo. De la misma manera, cada judío está lleno de maravillosos tesoros contenidos en su carácter, como la modestia, bondad y otros rasgos naturales; pero, algunas veces, estos están profundamente ocultos y se encuentran cubiertos de "tierra" y "polvo", los cuales deben ser limpiados. Solo quien siente la fortuna de ser un miembro del reino de sacerdotes y de una nación santa,y que posee el mérito de poder pararse delante del Omnipresente y recitar sus oraciones, sentirá que lo está sirviendo tal como lo dejó escrito en Su Torá. © Musarito semanal by Eliahu E. Askenazi
Busquemos esos tesoros dentro y fuera y trabajemos en ellos para pulirlos y elevarlos a Hashem. Esos tesoros rambién sin nuestras relaciones con todo otro y nuestros rezos, actos y estudió con especial cuidado y dirección.
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