Vine a San Miguel, cama de cuarzo, y es difícil pelear mi necesidad de venirme aquí a pintar y a escribir, a promover mis clases y estar muy unida a mi comunidad de aquí. El lazo es profundo y estoy muy ligada a ellos. Quiero que ya todo fluya y trabajar en paz y no como una lucha tan descarnada y poco materializada. Cuando finalmente aterriza alrededor de mí quieren no permitirlo, como si les molestara en algo, ¿por qué? Y llego aquí y siento debo continuar aquí construyendo y recreando. Se va diluyendo la basura, las apariencias y queda el corazón de lo verdadero que vine a dar para ayudar a todo otro en amor y aproximar la luz, ser puente.
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